Disfrutando con mi tío y su amigo en la aldea

En otro relato ya he contado como mi mejor amigo fue desvirgado por su tío, ahora voy a contar como estando de vacaciones en la aldea de su madre, estando en la casa de otros tíos, junto a su abuela, su hermana menor y su tío el que lo había desvirgado e iniciado en el sexo, este además de volverlo a follar como solía hacerlo al menos un día a la semana, estando en su casa, ahora que habían ido de vacaciones a la aldea de su madre junto a su abuela para pasar las fiestas del pueblo y disfrutar de unos días de vacaciones, además de seguirle rompiendo el culito, un día lo lleva a bañarse al río, y junto a al amigo de su tío, ambos lo hacen suyo dándole por el culo.

En el mes de agosto, eran las fiestas del pueblo de mi madre, y como solíamos hacer todos los años, ese mes lo pasaríamos en la casa de mi abuela, junto a otros tíos que vivían allí, disfrutando de las fiestas del pueblo y de paso, pasar unos días de vacaciones.

Tanto mi tío como yo, junto a mi hermana menor y mi abuela, habíamos ido 15 días antes, quedándose mis padres junto a mis otros 2 hermanos, viniendo estos después de la primera semana de agosto para la aldea.

Allí en la vieja casa de mi abuela, solo había una cama que era donde dormía mi abuela junto a mi hermana, mientras mi tío y yo, o íbamos a dormir a casa de mis otros tíos, casa que quedaba pegada junto a la de mi abuela, o como solíamos hacer y cómo me gustaba hacer todos los años, echábamos un colchón al suelo y arropados por mantas, dormíamos en el suelo de aquella vieja casa.

En lo que no había caído, era que esta vez no iba ser como los otros años, ya que desde hacía unos meses mi tío, una o 2 veces a la semana, solía darme por el culo. Desde el día que me había desvirgado, no había semana que no me follara, solía hacerlo una vez a la semana, solía ser los viernes o sábados, pero hubo alguna en la que me dio por el culo en 2 ocasiones. Y ahora estando aquí en la casa de la aldea, mi tío iba a poder disponer de mí, a sus anchas.

Cuando llegó la primera noche, cuando me fui a dormir, fue cuando caí dándome cuenta de que aquí mi tío iba a tenerme a su entera disposición. Me gustaba que me diera por el culo, pero algunas veces que estaba muerto de sueño y no me apetecía mucho, el cabrón de mi tío no me dejaba en paz hasta que conseguía su propósito, acabando por llenarme el culo con su leche, Terminando yo esa noche desvelado. Gracias que solía hacerlo los viernes o sábados, y al no tener yo colegio, podía dormir toda la mañana siguiente.

Esa primera noche, yo estaba cansado y rendido por el viaje, y la verdad es que no me apetecía nada, deseaba dormir a pierna suelta y que mi tío no quisiera follarme, pero al ver el panorama y lo propicio de la situación, intuía que mi tío esa noche no me iba a dejar en paz. Y no me equivocaba, no solo esa noche, si no que prácticamente todos los días iba a ser su putita, y además no solo la putita de él, si no que también iba a ser follado por su amigo.

Esa noche cuando mi tío vino a acostarse, yo ya dormía como un lirón, ni me enteré cuando se acostó a mi lado, solo empecé a darme cuenta cuando empezó a quitarme el slip. Noté como me abrazaba y empezaba a bajarme el slip con sus manos.

¡Ohhh parrochiño que ganas tengo! Me susurraba mordiéndome la oreja y cuello a la vez que me iba quitando el slip.

Tengo sueño, le dije dándome la vuelta para que me dejara en paz y pudiera seguir durmiendo. Pero mi tío no cejó en su empeño, consiguió quitarme el slip y una vez me tuvo desnudo, abrazándome a él empezó a acariciarme e ir dilatando mi esfínter, a la vez que lo lubricaba.

Yo que tenía más sueño que otra cosa, era incapaz de que mi tío me dejara en paz, por lo que pegándome todo lo que podía a él, me encogía intentando dormir. Pero aquello era misión imposible, cada vez estaba más despierto, notando como mi tío me abría de piernas e iba lubricando y dilatando mi agujerito, con intención de poseerme aquella noche, haciéndome suyo.

Después de un buen rato donde me estuvo acariciando y preparando para poseerme, cuando tuvo bien dilatado y lubricado mi ano, mordiéndome en el cuello, empezó a introducirme su verga manteniéndome pegado a él de costado, como si fuese una cucharita.

¡Ohhh! Gemí abriendo la boca y ojos como platos, al notar como su polla abría mi esfínter introduciéndose en mi culo.

Calla parrochiño, no chilles tanto que nos van a escuchar, me susurraba mordiéndome el cuello y oreja, mientras me iba introduciendo su pene en el culo.

¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Susurraba mi tío, terminando por introducirme toda su polla.

Que calentito estás mi parrochiño, tienes el culito muy calentito, y yo tengo la polla que me explota con las ganas que tengo de preñarte, ¡ohhh como me gustas! ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Parrochiño, Jadeaba empezando a bombear su pelvis introduciendo una y otra vez su polla en mi culo.

Yo que ya estaba despierto por completo, notaba como su polla se introducía en mí una y otra vez, manteniéndome ensartado en ella, mientras mi tío me iba meneando la polla y acariciando los genitales, a la vez que mordisqueaba mi oreja y cuello.

Me estaba gustando, pero era tanto el sueño que tenía, que estaba deseando que se corriera de una vez, pero el que se empezó a correr, fui yo, que con el roce de su polla en mi próstata, cada vez que su verga se deslizaba por dentro de mi culo, y el meneo y caricias que me daba a mis genitales, empecé a eyacular sobre su mano, mientras mi tío no paraba de culearme.

¡Ohhh! Me corro, me corro, gritaba yo derramando mi leche sobre su mano.

¡Ohhh parrochiño que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Jadeaba mi tío sin parar de culearme.

Me había puesto boca abajo, montándose literalmente sobre mi espalda, haciéndome abrir las piernas, obligándome a elevar un poco el culo para que así le fuese más fácil la penetración. De esta manera, empezó a bombear una y otra vez ensartándome su verga en el culo una y otra vez, ¡ohhh que gusto parrochiño! Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Susurraba clavándome una y otra vez su estaca en el culo. Era una cogida salvaje la que me estaba dando aquella noche, notaba sus pelotas y pelvis golpearme el culo una y otra vez, escuchando como mi tío jadeaba haciéndome suyo.

Notaba su fuerte respiración pegada a mi nuca, y como pasaba su lengua por el lóbulo de mi oreja, a la vez que me susurraba lo mucho que le gustaba. Te voy a preñar el culito con mi lechita, parrochiño, me susurraba lamiéndome la oreja y mordiéndome la nuca y cuello, mientras seguía dándome por el culo.

Ahora sus envestidas eran más profundas y rápidas, sabiendo yo que no tardaría en llenarme el culo de leche.

Y así fue, dándome unas fuertes envestidas, empezó a correrse dentro mía.

¡Ohhh parrochiño me corro! Me corro, me corro, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba mi tío llenándome el culo de leche.

Yo que seguía siendo montado por mi tío, pegaba todo lo que podía mi culito a su pelvis, notando como su polla empezaba a palpitar dentro de mi culo, y esta empezaba a soltar chorros de esperma preñándome el culo con su semen.

Dios, los 2 estábamos sudando, entre aquella follada que terminaba de darme, y el calor de las mantas, los 2 sudábamos y jadeábamos como animales metidos en una sauna.

Mi tío se había quedado encima mía mordiéndome la nuca mientras su respiración se iba normalizando, y mi tío me decía lo mucho que le gustaba. Me gusta tu culito, parrochiño, estas vacaciones ya verás que bien lo vamos a pasar, te voy a hacer mi hembrita y hacer que disfrutes todos los días.

Poco a poco la polla de mi tío fue saliendo de mi culito, y así acalorados como estábamos, quedamos dormidos estando abrazado yo por mi tío, hasta que despertamos a la mañana siguiente.

Cuando desperté a eso de las 10 de la mañana, los 2 estábamos abrazados. Mi tío me tenía abrazado a su pecho con el culo pegado a su entrepierna, y empezaba a besarme el cuello para que fuera despertando. Tenemos que levantarnos, parrochiño, me decía besando el cuello a la vez que sus manos me acariciaban los genitales. Anda ve a desayunar mientras yo me ducho, anda que hoy tenemos que hacer muchas cosas.

Poco a poco me fui desperezando, hasta que terminé por levantarme, ponerme el pijama e ir a desayunar a la cocina.

Cuando llegué a la cocina, allí estaba mi abuela con mi hermana pequeña y mi otra tía. Ya tenía el desayuno preparado, por lo que me puse a desayunar, mientras mi abuela y tía, me preguntaban que tal había dormido.

Bien les contesté poniéndome a desayunar.

Una vez hubimos desayunado y recogido la cama improvisada en la que habíamos dormido mi tío y yo, nos vestimos, y llevando a mi hermana con nosotros, salimos a realizar la compra y dar una vuelta por el pueblo.

Estando en la cafetería, Mi tío fue cuando me anunció que después de comer, íbamos a ir a bañarnos al río. Que iba a venir con nosotros su amigo Jaime, que debería estar a punto de llegar. Y efectivamente, a los 10 minutos apareció por la cafetería su amigo Jaime, con el que estuvimos hasta que nos fuimos a comer, quedando de volvernos a ver por la tarde en el río. Ahí fue cuando mi hermana, dijo que ella no quería ir al río, que quería quedarse con la abuela y la tía.

Bueno le dijo mi tío, tu te lo pierdes, le dijo a mi hermana, pero la verdad es que, a mi hermana, no le gustaba nada ir a bañarse al río, eso de meterse en el agua, no le gustaba nada.

Yo me quedo con la abuela y la tía, después me venís a buscar, nos dijo toda llena de razón.

Después de haber comido, mi tío y yo empezamos a preparar las cosas para irnos a bañar al río. Llevábamos las toallas y bañadores, y una caña de pescar. No esperamos a que viniera su amigo, Jaime, ya marchamos los 2 andando hasta el río. Íbamos a ir a un lugar donde no solía haber gente, era un poco más alejado del pueblo, y donde no acostumbraba a ir la gente ya que era más agreste.

Yo al principio no sospeché nada, ya que mi tío dijo que así además de podernos bañar, podríamos pescar. Además, que iba a venir su amigo, por lo que nunca sospeché que las intenciones de mi tío, eran otras bien pero que bien distintas.

Cuando después de haber andado algo más de 35 minutos, llegamos al lugar donde mi tío había dicho a su amigo que iríamos.

La verdad era que aquello era como un paraíso salvaje, solo había un pequeño claro, luego todo eran árboles y maleza junto a pequeños arbustos. Solo había un sendero estrecho por el que llegara aquella zona del río.

Allí dejó la bolsa donde llevábamos las toallas, bañadores y unos bocadillos para comer a media tarde. Dejó la caña de pescar en el suelo junto a la bolsa, y se puso a quitar las toallas, las que me mandó estirar en el pequeño claro de aquel campito. Luego sacó los bañadores, pasándome el mío, y diciéndome que sacara la ropa y la dejara doblada junto a la bolsa.

En esos momentos en que cogía mi bañador, yo estaba pensando en que allí era un lugar estupendo para estar en pelotas tomando el sol, y para echar un buen polvo, ya que allí no había nadie, y no creía que por allí fuese a aparecer gente. La verdad es que tenía pensamientos libidinosos, y me estaba empezando a empalmar pensando en aquello. Pero no creía que mi tío tuviera esas intenciones, ya que sabía que su amigo iba a venir, pudiendo sorprendernos en pleno acto sexual, que incrédulo y pardillo era. Pero bueno pronto iba a darme cuenta de las intenciones reales de mi tío, y lo que tenía preparado para mí, junto a su amigo.

Como si me hubiera leído el pensamiento, mi tío mientras nos desvestíamos, dijo que si quería podríamos quedarnos en pelotas. Si quieres no te pongas el bañador, déjalo ahí encima de la toalla por si aparece alguien, me decía. Así cuando salgamos del agua, tendremos el bañador seco.

¿Pero y cuando venga tu amigo, Jaime? Le pregunté.

Ja Ja, se rio mi tío. No te preocupes por él. Ya está acostumbrado a ver tíos en pelotas y no se va a asustar. Ya verás que pedazo de polla se gasta el muy cabrón, me decía mi tío, acercándose a mí.

Ay parrochiño, ya veo que te estás empalmando, ¿eh? Me decía llevando su mano a mis genitales y empezando a acariciarme.

Eres un salido, tienes las hormonas revolucionadas, no dejas de estar empalmado. Voy a tener que follarte y bajar esta calentura. Joder me pones a mil. Voy a tener que decirle a Jaime que te folle, si no yo no voy a dar abasto, me soltó de repente, mientras no dejaba de acariciarme los genitales, haciéndome que me empalmara más.

Quedé pensando en lo que acababa de decir mi tío, y poniéndome más cachondo por las caricias que me estaba dando mi tío, le pregunté:

¿Jaime sabe lo que hacemos?

Mi tío dándose cuenta de mi inquietud por que su amigo supiera que me daba por el culo, trató de tranquilizarme. No te preocupes por eso, a él no le importa y además no va a decir nada.

¿Pero se lo dijiste? Le volví a preguntar, dándome cuenta de que sí se lo había dicho.

No te preocupes por eso, ya te dije que no va a decir nada. A él también le gusta hacer lo que hacemos nosotros.

En esos momentos un escalofrío recorrió toda mi columna vertebral, haciendo que mi cuerpo se estremeciera al darme de cuenta de que, Jaime, el amigo de mi tío estaba enterado de todo.

Mi tío al verme la cara de preocupación, me abrazó a él, y a la vez que me abrazaba, me iba acariciando con sus manos, tratando de excitarme y calentarme, haciendo que me tranquilizara.

Estando así, siendo abrazado y acariciado por mi tío estando de pie sobre la toalla, fue cuando escuchamos que llegaba su amigo Jaime. Este sospechando lo que seguramente estábamos haciendo, ya venía diciendo que era Jaime, que si ya estábamos allí.

Ahí viene Jaime, me decía mi tío, no te preocupes mi parrochiño, que no pasa nada.

Sí, le gritó mi tío. Ya estamos aquí.

Y así como estábamos, desnudos y siendo abrazado y acariciado por mi tío, apareció su amigo, Jaime.

Joder, menudo panorama, con bonita estampa me recibís.

Yo que estaba que me moría de vergüenza, me empecé a poner colorado, sin poder mirar a la cara de Jaime, el amigo de mi tío.

Dios que corte me daba verme así. Además de desnudo siendo abrazado por mi tío, yo estaba caliente y excitado, con un tremendo empalme.

Que pasa, es que tenéis frío o andáis tan salidos que no podéis conteneros, escupió Jaime el amigo de mi tío.

Calla, hostia, no ves que estás haciéndolo poner colorado. Le da vergüenza que lo veas así, y sepas lo que hacemos, joder. Anda pon ahí la bolsa y desnúdate de una puñetera vez, así estaremos todos igual, a ver si por lo menos al estar todos desnudos nos podemos tranquilizar un poco.

Vale vale, gritaba, Jaime el amigo de mi tío, empezando a desnudarse.

Mi tío al ver que yo seguía sin poder mirar a su amigo y que seguía colorado como un tomate, abrazándome a él, me llevó hacia el río, donde nos tiramos los 2 abrazados.

Dios que fría estaba el agua, al momento el empalme que tenía se bajó por completo.

Mi tío al ver cómo titiritaba, y como se me había bajado el empalme, me dijo si ya estaba más tranquilo.

Sí le dije, pero el agua está muy fría.

Me abrazó a él, mientras me decía, ven que te caliente un poco. Mira que pedazo de polla tiene el cabrón, me susurraba al oído mientras me abrazaba por la espalda e íbamos saliendo hacia la orilla.

Ruborizado como aún estaba, miré para Jaime el amigo de mi tío, pudiéndole ver el pedazo de verga que le colgaba. Joder si que tenía una buena polla, se veía larga la muy cabrona, y unos huevos gordos de cojones, sin embargo, no parecía ser muy gruesa la pija aquella.

¿Qué te parece la polla que tiene, te gusta? Me preguntaba mi tío, viendo como yo quedaba embobado mirando para aquel rabo que le colgaba a su amigo Jaime.

Sí, le contesté, moviendo la cabeza en señal de afirmación, mientras su amigo se acercaba hacia nosotros.

Que, parece que el agua está fría, ¿eh? Decía Jaime el amigo de mi tío, llevando su mano a mi polla. Parece que se te ha encogido con el frío, me decía agarrándome la polla, empezando a acariciarla tratando de que me volviera a empalmar.

Miraba a mis ojos, viendo como brillaban y yo no quitaba la vista de su entrepierna,

¿Quieres tocarla? Me preguntó viendo como yo quedaba embobado mirando para ella.

Como vio que no decía nada y no me daba atrevido a tocársela, sujetó mi mano y llevándola a su entrepierna, me dijo:

Anda tócala sin miedo, que no te de vergüenza.

Volviéndome a poner colorado, empecé a tocar aquella polla que le colgaba, viendo como esta empezaba a crecer al contacto con mi mano.

¿Te gusta? Me preguntaba, viendo como mis ojos brillaban y en mi cara se reflejaba la lujuria que recorría mi cuerpo.

Dios, claro que me gustaba, y sobre todo lo suave que se notaba al tacto. Sí contesté moviendo la cabeza afirmativamente.

Tú también le gustas a ella, mira como se pone al contacto con tu mano, me decía Jaime, el amigo de mi tío, sin dejar de acariciarme los genitales y polla.

Ay dios, cada vez me notaba más excitado y caliente. Tenía a mi tío abrazándome por la espalda con su polla pegada a mi culo restregándose por él, y sus manos pellizcando mis pezones, y a su amigo Jaime, acariciándome los huevos y polla, haciendo que esta se volviera a empalmar, mientras yo acariciaba aquella larga verga que cada vez crecía más.

Quieres probarla, me susurraba mi tío a la oreja lamiéndome la misma.

Yo me encogí de hombros, diciendo que bueno.

Vamos para fuera, dijo mi tío, vamos para las toallas que allí estaremos mejor.

Así abrazado por mi tío, echamos andar saliendo del río los 3. Mi tío me llevaba abrazado por la cintura, y Jaime su amigo me sujetaba por la mano.

Dios, me estaban llevando para darme la follada de mi vida, iba a estar con 2 hombres a la vez por primera vez.

Iba andando cada vez más caliente y excitado, al igual que estaban los muy cabrones, los 2 ya sabían que esa tarde en el río, me iban a dar por el culo y hacerme suyo. Iba a ser la putita de ambos y hacerlos disfrutar con mi culito y boca.

Nos pusimos los 3 de pie sobre la toalla, y mientras mi tío me mordisqueaba la nuca y oreja a la vez que se iba restregando por mi culito, Jaime su amigo, colocando mi mano sobre su verga, empezó a acariciarme los genitales y polla, a la vez que llevaba su boca a mis labios, empezando a morderlos.

Jaime miraba mis ojos como brillaban de lujuria y excitación, y yo empezaba a gemir con aquellas caricias y mordiscos que me iban dando los 2. Abrí la boca dejando que Jaime el amigo de mi tío metiera su lengua en mi boca, empezando a saborear toda ella con su lengua.

Estás caliente putita, me decía Jaime el amigo de mi tío. No tengas vergüenza, me decía ya verás cómo te vamos a hacer gozar, te vamos a hacer chillar de placer, me decía sin dejar de comerme la boca.

Anda, agáchate y prueba mi polla con tu rica boquita, ya verás como te va a gustar, me decía Jaime el amigo de mi tío, llevando mi cabeza con sus manos para que me inclinara.

Mi tío que me mantenía abrazado por detrás, dejó que me fuera inclinando y metiera la verga de su amigo Jaime en la boca.

¡Ohhh maricón que boquita! Gemía Jaime el amigo de mi tío, cuando metí la punta de su polla en mi boca y empecé a chuparla como si fuese un caramelo, ¡ooohhh así así maricón! ¡ooohhh que gusto! Gemía el muy cabrón, empujando su pelvis tratando de meterme más su verga en mi boca.

Mientras mi tío, me hacía abrir más de piernas, y abriendo los cachetes de mi culo con sus manos, llevaba su boca a mi culo, empezando a lamerlo con su lengua.

Dios que gusto estaba sintiendo, tenía que cerrar los ojos y chupaba la verga del amigo de mi tío, mientras las piernas me empezaban a temblar.

Los ojos ya me lloraban y las babas caían por las comisuras de mis labios, dándome de vez en cuando arcadas cada vez que Jaime el amigo de mi tío, trataba de meterme toda su verga en la boca. El muy cabrón quería llegar a mi esófago con su verga, y movía su pelvis tratando de enterrarme toda su virilidad en mi cavidad bucal, mientras mi tío ya metía 2 de sus dedos en mi culito, a la vez que me lengüeteaba y mordisqueaba el contorno de mi ano.

Bueno putita, es hora de que probemos tu culito, decía Jaime el amigo de mi tío, sacándome su verga de mi boca, mientras acariciaba mi cara con sus manos. Ahora vamos a hacerte toda una hembrita, vamos a abrirte ese culito tan sexi que tienes, vamos a preñarte y dejar mi semilla en tu barriguita.

Mi tío que ya había escuchado a su amigo Jaime, dejando que Jaime ocupara su sitió, se puso delante mía, sujetándome por los sobacos, y manteniéndome así inclinado para que pudiera ser sodomizado por su amigo Jaime.

El amigo de mi tío, no se anduvo con contemplaciones, nada más colocar la punta de su polla sobre la entrada de mi agujerito, sujetándome por las caderas, dio una embestida con su pelvis a la vez que tiraba de mis caderas hacia él, enterrándome toda su hombría de una estocada.

¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Grité al sentir como su verga abría mi culo enterrándose toda ella en él. Dios que hijo de puta, ya me había introducido toda su verga, dejándome empalado en ella.

¡Ohhh que culito! ¡ooohhh maricón que culito más rico tienes! Gritaba Jaime el amigo de mi tío, empujando su verga para que se introdujera hasta el tope de sus gordas pelotas.

Yo estaba que deliraba de gusto, cada vez que el cabrón empujaba su pelvis intentando meterme toda su virilidad, notaba sus gordas pelotas pegadas a mi culito, y como la punta de su polla chocaba con el fondo de mi culito, rozando y machacando mi próstata.

Yo Gemía a la vez que trataba de ponerme derecho, cada vez que la punta de su verga llegaba al fondo de mi culo, ¡ooohhh ohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemía dando un respingo cada vez que su polla llegaba al fondo de mi culo.

Menos mal que mi tío me tenía bien sujeto, que, si no, hubiese recorrido todo aquel claro donde me estaban sodomizando, con la polla ensartada y al amigo de mi tío, sujetándome por las caderas mientras me hacía suyo.

Con la excitación y calentura que en esos momentos tenía, con la polla que no paraba de gotear líquido preseminal, y mientras era sodomizado por el amigo de mi tío, y sujetado por este, agarré la verga de mi tío que estaba tiesa y dura como un fierro, viendo como a su sobrino le estaba dando por el culo su amigo Jaime, Abrí la boca, empezando a chupar con desesperación aquella polla que la noche pasada me había dado por el culo, dejándome preñado.

Mi tío al ver como yo tragaba toda su verga, empezó a gemir, ¡ohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemía empujando mi cabeza para que tragara toda la polla.

¡Ay que gusto, parrochiño! Gritaba viendo como yo me tragaba toda su verga, mientras era sodomizado por su amigo.

Así estuvimos un buen rato, hasta que su amigo, Jaime, empezó a respirar más fuerte, y apurando más las envestidas que me daba, empezó a eyacular dentro de mi culo, dejando toda la semilla que sus gordas pelotas contenían en lo más hondo de mis entrañas.

¡ohhh me corro! Me corro, me corro, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba su amigo Jaime, llenándome el culo de leche.

Mientras Jaime recuperaba la respiración, sin sacarme la verga de mi culito, iba acariciando los cachetes de mi culo, a la vez que decía que buen culito tenía.

¡ohhh maricón que culito más sexi y rico tienes! ¡ooohhh que culito joder!

Mi tío que ya no podía aguantar más viendo aquel espectáculo, sacó su polla de mi boca, empezando a menearla como un desesperado, empezando a eyacular sobre mi cara y boca en menos de un minuto, ¡ohhh parrochiño me corro! Me corro, me corro, ¡ooohhh ohhh! Gritaba largando toda su corrida sobre mi cara y boca.

Yo que estaba más caliente y excitado que nunca, abría la boca tratando de meterme la polla de mi tío para tragar toda aquella leche que salía por su polla. Cuando di metido su verga en la boca, empecé a chupar como si de un biberón se tratara.

Mi tío no dejaba de gritar mientras me sujetaba la cabeza y yo le chupaba con desesperación y glotonería la verga.

Mientras tanto el amigo de mi tío, Jaime, pegado a mi culo, me acariciaba el mismo mientras su polla iba saliendo de mi caliente y excitado culito. Viendo lo caliente y desesperado que yo estaba, llevó su mano a mi polla, y dándome unos cuantos meneos, yo empecé a gemir mientras me corría sobre la toalla donde estaba siendo sodomizado.

¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemía eyaculando sobre la toalla donde estábamos.

Una vez que ya no había leche que soltar, y repuestos de aquella follada, los 3 nos metimos al río, y luego de darnos un chapuzón y limpiarnos de la follada que me dieron mi tío y su amigo Jaime, salimos y tumbándonos al sol así desnudos como estábamos, estuvimos descansando y tomando el sol. Eso sí, de vez en cuando ambos me metían mano y besaban, no pudiendo aguantarse, menos mal que no estaban para otra ronda. Eso lo iban a dejar para otro día, ya que tenían a una putita para sus desahogos, yo iba a ser su hembrita durante esas vacaciones.

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