Eligiendo una zorra para mi pareja y yo

Acabo de cumplir seis meses con Jose. Es nuestro sexmesaversario y no digo seismesaversario, digo sexmesaversario. Desde que le conozco hay una mezcla de amor y sexo tremenda. Nunca había entendido antes lo que es sexo del bueno con amor y con Jose lo tengo. En el terreno sexual hemos encajado de maravilla pues tenemos muchas ganas de jugar y disfrutarlo juntos y no paramos de fantasear todo el rato. Somos bastante morbosillos, la verdad. Él es un amante diez pues está atento a su placer y al mío y todo esto aderezado con muchas sonrisas y muchas caricias. La verdad es que siento muchísimo cuando él está cerca de mí, es esa masculinidad que me pone tanto de él, ese poder que muestra cuando la tiene dura y me penetra mirándome a los ojos. Me encanta que me diga todo tipo de guarradas y que además le ponga cierto toque de cerdo a todo lo que hacemos.

Llevamos seis meses explorando y sé que nos queda muchísimo por descubrir y sólo el hecho de pensar que vamos a hacerlo juntos ya me pone malísima pues tengo una mente muy lujuriosa y creativa. Me encanta que él acceda a todo y me siga con los juegos.

El pasado domingo de manera espontánea cuando estábamos de camino a la ferretería surgió acercarnos a un polígono lleno de putas y allá que nos fuimos cogidos de la mano los dos como si fuéramos más amigos que pareja y es que es precisamente eso lo que más me gusta de él y de mí el que existe una complicidad tremenda en todo lo que hacemos. Durante el paseo por las calles del polígono ocurrió algo inesperado…me quedé prendada de una puta. Sí, lo que he dicho, era verdaderamente bellísima. Seguimos dando vueltas pero yo ya no podía dejar de pensar en ella, así que volví a pasar por su calle y allí seguía, espectacular con su lencería, sus buenas tetas, su culazo, su taconazo, toda vestida de negro y un pelazo moreno precioso. Inmediatamente pensé cómo sería tener una primera experiencia con una mujer como ella y además en compañía de Jose. No podía dejar de pensar en ello. Mientras conducía se la meneaba a Jose que era un verdadero entendido en el tema putas no sé si porque se lo habría imaginado alguna vez o porque quizás las frecuentaba cuando estaba casado.

Él me dijo que yo decidía qué hacer, que si quería volvíamos a conseguir su número y sin dudar un momento así lo hicimos, volví a acercarme a esa diosa con ese tremendo escote y con una tremenda sonrisa le dije que queríamos estar con ella, que cuánto sería. Ella parecía encantada con hacerlo, supongo que le gustábamos como pareja porque la verdad es que Jose y yo hacemos una pareja de escándalo. Creo que lo habría hecho hasta gratis.

Le dije que subiera al coche y le dije a Jose que se sentara atrás con ella. Quería verles a los dos por el retrovisor. De repente al ver sentada a su lado a tremenda belleza me puse toda felina y defensora del territorio. Les dije que íbamos a ir a jugar al Cerro de Los Ángeles que estaba cerca y al ver que no respondían me di cuenta que esa morena estaba entregada comiéndole la polla a mi chico. Sí, ahí estaba mi hombre cogiéndola de la coleta y metiéndosela hasta la campanilla. Ella le recorría la verga de arriba abajo y de abajo a arriba sin parar mientras Jose se escupía la polla para lubricarla. Se le estaban volteando los ojos de placer. Quise que ese momento no acabara nunca. Era raro ir conduciendo como una taxista para aquellos dos pero a la vez parecía una fantasía hecha realidad.

Recorrí el brazo de Jose que tanto me pone para ver dónde tenía metidos sus deditos de pianista y cómo estaba jugando con su coño húmedo por encima de su pubis. Inmediatamente paré a la entrada del cerro en una zona sin gente y les dije que se bajaran, que la fiesta era para tres.

Los dos bajaron enganchados y yo la cogí la coleta y me enganché en sus morros. Nunca había besado a una chica y me salió preguntarle cómo se llamaba y de dónde era. Maybelline me dijo, de Colombia. La verdad es que su nombre y su origen no me importaba, sólo quería acariciarle y comerle las tetas mientras le hacía una cubana a Jose encima del capó. Y así lo hice. Eran tan tiernas y turgentes…mientras abrazaba con ellas la polla de mi novio empecé a besarle los pezones que estaban duros como escarpias. Sólo volver a pensar en esa escena a tres a la luz del sol vuelvo a humedecerme automáticamente. Ella dejó de comer, se bajó los pantalones y comenzó a menear ese tremendo culo sobre el paquete de Jose con la intención de que no perdiera la erección y entonces me giró y me puso con el culo en pompa frente a Jose mientras me comía las tetas. Era superplacentero que esos labios me besaran las tetas y de repente empecé a notar su dedo metido en mi chirla. Con toda la delicadeza del mundo empezó a explorar por dentro cada rincón mientras le decía a Jose que jugara con mi culo. Yo con tanto estímulo estaba excitadísima y al mirar al horizonte pude ver cómo un chico deportista se había parado y estaba estirando mirándonos fijamente. Eso me puso a cien así que saqué los deditos de Maybelline e inmediatamente cogí la verga de Jose y me la metí en el culo. Jose no daba crédito porque normalmente me cuesta que me encule pero entró como la seda y empezó a bombearme como un toro. Al mirarle le vi totalmente fuera de sí mientras nuestra invitada le acariciaba los huevos. Entonces como agradecimiento le metí dos deditos en el coño. La sensación fue guau porque además comprobé inmediatamente que le gustaba y que además estaba excitadísima. Le pregunté al oído que qué le gustaba que le hicieran y me dijo que hiciera lo que quisiera y así lo hice. Comencé a hacer movimientos como loca como el que enrosca una bombilla. Ella no paraba de gemir mientras comenzaba a estimular la entrada del ano de Jose.

Jose que es un caballero y un gran explorador no le dijo nada y siguió enculándome como un perro mientras Maybelline a nuestro lado sintiéndonos continuaba bien cogida por mí y jugueteando con el ano de Jose.

Para mí era una escena de película. De esas películas que a Jose y a mí nos gustaba ojear de vez en cuando y de repente se materializaba con un bellezón y bajo un sol radiante. No dejaba de mirar la cara de ambos dándolo todo poseídos por el momento.

Al volver a mirar al corredor del que me había olvidado por completo me di cuenta de que se estaba masturbando sin parar con mucha brusquedad.

Ese fue el ingrediente que faltaba para una mezcla de señales que me condujo al éxtasis con las caderas entre las manos de Jose y con nuestra amiga dándonos placer. Parecía un sueño hecho realidad del que no quería despertar.

Comenzábamos a estar exhaustos de tanto rebozarnos entre los tres y cuando Jose loco de placer buscó su vagina le paré y le dije que ya era suficiente. Sin inmutarse la cogió del cuello y le dijo que quería rellenarme el culo con su leche, que si le ayudaba a ordeñarse.

Muchas fueron las metidas antes de que Jose se corriera como un caballo en mi culo. Nunca lo había hecho con él y la sensación fue brutal. Era como si me fundiera con él. Le retiré su polla ya flojita y le dije a nuestra amiga que le diera amor pues yo prefería acariciar todo su cuerpo tumbadito sobre el capó. Ella le limpió la polla con su lengua y de repente Jose volvió a estar empalmado como un animal así que le folló la boca sin parar antes mis ojos de asombro y volvió a correrse, esta vez entre sus tetas. Yo por supuesto estaba tocándome sin parar viendo tal escena y me corrí de nuevo. Inmediatamente puse mis tetas también y apuró lo que le quedaba sobre nosotras y a continuación se tumbó en el césped. Las dos nos tiramos con él, una a cada lado.

Ya exhaustos nos cogimos los tres de la mano, empezamos a acariciarnos y nos besamos con mucha delicadeza. Pensé que las putas no besaban la verdad, pero supongo que es una leyenda urbana. Los tres habíamos vivido un momento muy muy placentero y de alguna manera queríamos rumiarlo. Era verdaderamente gozoso el momento pero Maybelline tenía que continuar con su buen trabajo y la acercamos de nuevo a su zona.

Fue verdaderamente frío el pagarla aunque a la vez me hacía sentir de alguna manera poderosa. Nos despedimos con un hasta pronto y de alguna manera nos costó separarnos. Era mi primera vez con una chica y nuestra primera vez con alguien más.

Maybelline se quedó allí, sonriendo de nuevo a los conductores que pasaban como hizo conmigo y nos despidió con la mano. Se había quedado un poco despeinada tras la mamada y ya se había limpiado la lefa calentita de Jose sobre sus tetas pero en mi opinión iba más guapa que cuando la recogimos.

Jose y yo nos miramos a los ojos y decidimos que de momento no hablaríamos de lo ocurrido. Estábamos superexcitados y con todo el calentón decidimos ir a nuestro objetivo, a por las herramientas para colgar un cuadro que tenía empantanado en el salón.

Pasamos todo el trayecto en silencio mirándonos de vez en cuando con la impresión de no creernos lo que había ocurrido. Me encantaba haber vivido esto con Jose, sin pensar mucho, improvisando, sólo llevándonos por nuestro instinto.

Aparqué en el parking y me abracé a Jose. Había sido todo muy raro pero me gustaba, me gustaba mucho y seguía superhúmeda. Entramos al centro comercial. Seguíamos todavía alteradísimos así que buscamos en el mapa tiendas una con sus buenos probadores y la encontramos. Yo ya no podía más, quería tenerle dentro para saciar mi hambre así que le enganché del paquete y me lo llevé a unos servicios que había junto a nosotros.

Sin preguntar Jose entró al baño de las chicas y yo le miré con los ojos de una mujer totalmente enamorada de su hombre deseosa de vivir más y más cosas con él. Entre tanta herramienta no quedó más remedio de que me metiera toda su broca hasta el fondo en los baños. Cómo me gusta, por Dios. Me habría quedado ahí enganchada abrazada a Jose otros seis meses más. Desde luego este día había sido un gran regalo.