Las putitas estudiosas

Todo inicia con una buena presentación. Mi nombre es Gabriela, mi baja estatura me otorga un grado angelical, pero realmente mi coño siempre está tan caliente como en el infierno. Mis tetas podrían ser tu colirio, pezones rosados, duros, ansiosos de conocer y experimentar sensaciones, pero sin duda te encantará correrte sobre mi rico culo, apretadito y divino. Me encanta conocer mi cuerpo y me ingenio nuevas formas de masturbarme siempre, adoro ser una puta, entre más sucio más disfrutas.

Para nadie es un secreto que no existe nada mas placentero que una buena cogida, de esas que te dejan la concha palpitando de placer. Un estado animal donde el cuerpo se despoja de las trabas, y la lubricación es el jugo de los mismísimos dioses.

El año pasado mientras estaba en la universidad, luego de la pausa de navidad me tocaba volver, ya las fiestas de año nuevo han dejado bastantes resacas y materias pendientes, vaya lío las clases nuevamente. Exámenes, trabajos ¡qué barbaridad! Por suerte, tenia mi mano amiga, mi salvadora (Y cómplice de orgasmos increíbles e intensos) Laura, o como me gusta llamarla, Loli.

Mientras nos esforzabamos por recuperar el tiempo perdido estábamos realmente exhaustas de tanto leer y analizar, y necesitábamos un escape, pero no podíamos salir de juerga por lo mismo que debíamos seguir en plan de estudios. Esa tarde la sensación térmica estaba tan alta que nos hacía sudar demasiado. La camisa de Laura se pegaba más y más a sus voluptuosos senos, y mi mirada se perdía entre aquel monumento que hacía mi boca agua.

Mi debilidad hacia esas curvas marcadas y su divino olor a vainilla amaderosa producían una sensación de cosquilleo que iba desde la punta de los dedos hasta en medio de mis piernas. La deseaba.

Loli: Para un momentito Gaby, que no estamos entendiendo nada.

Gaby: Necesito un masaje para relajarme, ¡que estrés!

Loli: ¿Masaje? Venga, que yo te lo puedo dar.

Gaby: podemos acompañarlo con unas copas de vino.

Loli: por supuesto!! Me gusta tu actitud. Y también me gusta lo que te hace el vino.

Me miró de arriba abajo y casi pude sentir como me desvestia con su mirada.

Comenzó a masajearme el cuello, hombros y espalda, vaya delicia. Sus dedos se paseaban por mi piel con una soltura increíble (y yo la los imaginaba en mi coño).

Después de varias copas, Loli se iba desabrochando los botones de su blusa poco a poco mientras la temperatura del ambiente sube cada vez más.

Loli: Puedo hacer un mejor trabajo si te quitas la blusa, digo, tengo mayor alcance.

Gaby: Lo haré si tú te quitas la tuya, no quiero ser la única con las tetas al aire aquí.

Loli: Tu primero mi conejita preciosa, es para el masaje ¿recuerdas?

Obedecí, vaya sumisa, como me encanta ese papel. En mi mente solo deseaba con furor que me dejara chuparle esos pezones tan divinos que imaginaba que tenía, su olor y sabor era un contrapunto que deseaba averiguar. Ella continuó masajeando con un aceite de canela, bajó a mis nalgas y murmuró algo inentendible para mi en ese momento, ¡estaba en otro mundo!

Gaby: ¿Cómo dices?

Loli: Que rico culo el que tienes. Puedo hacer que te relajes muchísimo mas con un masaje especial.

Sonrió y me volteó. Me clavó un beso húmedo y dulce mientras quitaba su blusa por completo y me dejó alucinar con sus deliciosas tetas, su lengua en mi boca fue tan sutil y elegante que hizo que me mojara a cantaros. Bajó su mano hacia mi vagina y palpó.

Loli: Que rica que estás conejita.

Comenzamos a besarnos y esta vez con menos pudor. Sus pezones paraditos me otorgaban la invitación a ponerlos en mi boca y lamerlos rapidito con la punta de mi lengua. No podía parar de chuparlos, me encantaban.

Apretaba sus nalgas esponjosas, la besaba con lengua, sucias y pervertidas a medida que caía la tarde. El placer era el estudio ahora. Bajó a mi vagina y comenzó a lamerla. Sus lengüetazos provocaron gemidos que a ella le encantaban, mientras metía y sacaba sus dedos y su lengua, más mojada y cachonda me ponía.

Me lanzo al sillón y abrió mis piernas con fuerza, metió su lengua en mi coño al mismo tiempo que 2 de sus dedos en mi culo y la sensación de placer me llevo al cielo, tuve un orgasmo tan fuerte que apreté mis piernas y su cabeza la hundí en mi coño mientras me corría su lengua seguía dentro al igual que sus dedos y los espasmos en todo mi cuerpo no paraban de llegar.

Nos frotamos rico y los besos eran mucho más húmedos. Ahora era el turno de Loly de llegar al nirvana del placer y yo estaba dispuesta a llevarla, la tomé de la cadera y la coloque en 4 mordí sus nalgas y lamí su rico culo, escupí fuerte y metí mi dedo pulgar en su culo al mismo tiempo que también metí 2 en su coño, apretadito y mojado por cierto, empecé a hacerlo rápido y fuerte, ella solo gemia de placer y pedia más.

Loly: Más fuerte Gaby!! Más rápido!! Rompeme rico!! Como tu sabes!! Ahhh!! Ahh!!! Que rico!!!

Loly salpicaba fluidos a medida que metía mis dedos cada vez más rápido, se estremeció y sus piernas temblando me hicieron saber que estaba a punto de correrse, saque mis dedos y metí mi lengua y con lenguetazos rápidos a su clitoris pude escuchar a Loly gemir y sentir como se corría de placer en mi boca, todos sus fluidos llenaron mi cara y mi boca.

Y ahora mi delirio desde ese día, se ha enfocado en sus senos divinos, con su sabor dulzón y textura de diosa, ese sabor delicioso de sus fluidos y su cuerpo alucinante, me encanto correrme con ella lo admito. Jeje