Mi encuentro con Javier

Hola, yo soy Nona y este es mi segundo relato/confesión. Decidí que los relatos que compartiré serán únicamente confesiones, y en caso de no serlo, se los haré saber. Antes de comenzar el relato, me gustaría contarles un poco más de mí, realmente no tengo rasgos distintivos extraordinarios, pero soy una persona que se ve completamente diferente a lo que es realmente, en general la gente me ve como un “modelo” a seguir o soy esa amiga de la que siempre dicen: “aprende de ella”, “se más como ella”, en resumen: Doña perfecta, soy de esas figuras super intachables, sumémosle la seriedad que me caracteriza y unos lentes que van muy ad hoc.

El día de hoy quiero compartirles uno de mis primeros encuentros con el sexo, el cual sabemos hay mil y una maneras de disfrutarlo, cuestión de gustos.

Si leíste mi primer relato “Mi primer encuentro con la masturbación” espero hayas comprendido que esa fue mi primera interacción con mi sexualidad, y a pesar de haber sentido, gozado y disfrutado tanto, me quede con una cosquillita de buscar más, cuando descubrí la masturbación y ese chico por el cual investigue como besar, al final me termino aburriendo, su rollo era más “poco a poco”.

Unos días después de mis primeras veces masturbándome, me fui transformando en una persona más segura, como que mi yo se sentía super especial y confiada, ese gran descubrimiento me llevo a sentirme incluso más atractiva y deseada, probablemente porque yo misma me prendía de solo verme, me convertí en mi propio símbolo sexual.

Comencé a tener contacto por Messenger con un chico del Colegio por mera casualidad, él tenia mi correo e iniciamos un lindo e inocente coqueteo todas las noches, yo estaba en el turno vespertino y él en el matutino, debido a esto era difícil poder vernos debido al control de los profesores en el Colegio, y los celulares en ese entonces no eran lo que ahora son, su nombre es Javier.

Estuvimos charlando diario alrededor de 2 semanas, y siempre lo mismo, ¿Cómo estás?, ¿Cómo te fue?, ¿Qué haces?, etc. Y terminábamos en lo mismo: “Ya te quiero conocer”

Él nunca tenia una foto suya visible y si la había solo era una imagen super editada blanco y negro de un torso con abs muy marcadas, lo cual me hacia sospechar si era alguien real. Javier constantemente me decía cosas como: “Él otro día te vi”, “Eres mas linda en persona que en fotos”, “Te vi en la tarde y me dio pena saludarte”. Cosas como esa te hacen sospechar, pero por alguna razón sentía un cierto grado de adrenalina solo de pensar que alguien constantemente me observaba y le gustaba lo que veía, no mentiré, varias veces me llegue poner super húmeda con la manera en que me describía e incluso me decía cosas solo para tentarme como hablar detalladamente del contorno, forma y la manera de mover de mis piernas, de lo que me haría si estuviéramos solos y de cosas que no quería decir por miedo a que yo me asustara. Irónicamente Javier de solo insinuar cosas ya me ponía a mil.

Llego septiembre y con ello unos torneos de futbol “Matutino vs. Vespertino” y esta era mi oportunidad de quitarle la timidez y hacer que el se animara a buscarme, ya que el si conocía mi rostro.

Un día había muchísima gente en las gradas de la cancha y sentía una mirada muy fija en mí, pero no sabía de quien se trataba, había muchas caras desconocidas, de verdad había muchísima gente, y así de repente ya no sentí más esa mirada, cuando una mano rodea mi espalda y una voz gruesa y super masculina me dice al oído: “Hola preciosa, soy Javier”. En ese momento se me acelero el corazón, el comenzó a tocarme audazmente la espalda de arriba hacia abajo y algunas veces acariciaba de más mis nalgas o me rodeaba hasta tocar un poco de mis senos mientras me daba pequeños besitos en la cara, cuello y la nuca, a lo cual yo no me negué, decidí sobarle la pierna e ir avanzando un poco más al centro.

Debo recordarles que yo era total y estúpidamente virgen, digo me había masturbado, pero eso era el nivel máximo al que yo había llegado en cuanto a prácticas “sexuales”, pero sentía tan reconfortante y peligroso sentirme tan excitada en medio del Colegio, con mis amigas al lado sin darse cuenta de nada, los profes “supervisando” a mis compañeros y un montón de padres de familia alrededor sin percatarse de lo calientes que estábamos Javier y yo ese día.

Mientras mis pequeños pezones delataban mi excitación y a Javier se le ponía cada vez mas dura, pasamos a otro nivel, tome el control de la situación y puse mi bolso sobre la entrepierna de Javier para meter mi mano bajo su bóxer, sentí el pegajoso y juvenil miembro de ese muchacho, obviamente no estaba tan tonta con lo que había que hacer, por favor, ya había visto porno, así que me dispuse a subir y bajar mi mano por su pene, lo cual me seguía excitando más y más, pero no tenía precio ver como él se contenía por jadear o talvez gemir, así que el tampoco aguanto mucho y comencé a sentir como su mano entraba bajo mi falda, ahí supe que no tenia cara de malo solo porque si, se veía y se sentía que no era novato, sabia donde tocar, como hacerlo y hasta donde meter sus largos y venosos dedos, me torturo varias veces dejándome a punto de correrme, lo cual le agradezco, porque nos habrían descubierto, estuvimos así casi todo el partido una y otra vez hasta que la gente comenzó a retirarse, estaba tan feliz de que era una persona real, bastante apuesto, muy atlético con unos abdominales super duros y un apetito sexual que me atraía muchísimo.

Se hizo de noche y decidimos ir a un lugar mas oscuro y nada vigilado por las personas de ese lugarcito donde los alumnos van y hacen de las suyas, ahí estábamos Javier y yo en medio de la oscuridad besándonos (ya pude usar lo aprendido en los videos), él me pasaba la lengua de una manera que me encendía muchísimo, pasaba sus manos por mis nalgas y de repente dejaba que su mano se paseara por mi vagina, me apretaba los pechos y de forma muy sutil me desabotonaba la camisa, besándome y lamiéndome el cuello, después me desabrocho el brassiere, me lo quito y se quedó con el, comenzó a lamer mis pechos y morderme de vez en cuando los pezones, yo igual lo besaba en el cuello, rozaba mi mano por su pantalón y sentía al estar abrazados como su verga se ponía cada vez mas empalmada y el en respuesta aceleraba mas sus movimientos en sobre mi cuerpo, ¡Dios!, estaba super mojada.

Javier me sentó en una banca que estaba cerca de nosotros, se hinco frente a mí y metió su cara bajo mi falda sin dejar de jugar con mis senos, no podía creer lo que estaba pasando, estaba experimentando lo mas delicioso del mundo, un tipo super excitado bajo mi falda dándolo todo con su lengua, Javier me lamia, chupaba, succionaba mi sexo, a veces metía su lengua y un par de dedos hasta que no pude mas y me corrí casi en su boca, estaba super fatigada y solo quería mamarle la verga hasta sacarle todo su semen, y así lo hice, lo empuje con fuerza a la banca y sin pensarlo me arrodille para lamer de arriba hacia abajo su pene, succione sus testículos e incluso le metí un dedo por el culo, lo cual el no desaprobó, llego a su clímax y se vino en mi cara, él sin asco lamio su propio semen de mi cara para llevarlo a mi boca y así continuar besándonos y masturbándonos uno al otro desenfrenadamente

Escuchamos un ruido y nos acomodamos la ropa para escondernos, se nos hizo tan tarde que ya estaban esperándome afuera, sin duda conocer a Javier fue una de las sorpresas mas placenteras que me han pasado en la vida, no llegamos a tener coito nunca, por increíble que parezca no era lo nuestro, pero sin duda hacer y recibir mi primer oral con él, es un recuerdo que atesoro, Javier y yo continuamos esa rutina durante mucho tiempo más, nos hicimos oral-migos y de vez en cuando aún lo hacemos.

Espero que les haya gustado, nos vemos en otro relato

-Nona3