Confesiones de un adolescente virgen

Después de perder mi virginidad con Jesús, mi vida dió un giro. Dejé atrás a ese chico introvertido y, aunque no había salido del clóset formalmente, no me importaba que los demás supieran que me gustaban los chicos. Sin embargo, empecé la universidad por las mañanas y a trabajar por la tarde, así que no había mucho tiempo para divertirme. Aunque claro una buena paja de vez en cuando no faltaba, para ello empecé a introducirme en el sexting, yendo así por varias aplicaciones, hasta llegar a Grindr.

Sin tanto problema, me hice un perfil y comencé a ver todo lo que había ahí. Al rato, recibí algunos mensajes; en su mayoría de hombres mayores, con algunos intercambiaba números y hacíamos videollamada o un rato de morbo,pero hasta ahí, no buscaba nada presencial.

En esta app fue donde lo conocí a él, su nombre era Xavier, tenía 35 años y, físicamente era un chico bajo; 1.55 cm de estatura, de piel morena, cabello negro, rapado a los lados y un poco rizado arriba, ojos café oscuro; muy intensos, labios rosados y pequeños, contextura normal; buen pecho, brazos muy gruesos y buenas piernas, pues anteriormente había estado en el gym, además, tenía todo el cuerpo depilado; pues no le gustaba el vello corporal y en su cara solo se dejaba el bigote sobre los labios y el mentón. Aunque, lo que más me gustaba era su voz, si, quizás sea raro, pero tenía una voz súper sensual y excitante, cada palabra que decía me causaba mucho morbo.

Seguimos hablando virtualmente durante algunos meses, poco a poco nos conocimos más y la verdad nos llevamos bastante bien, pero, él ya me había dicho que no buscaba una relación seria o algo por el estilo, lo cual, no me pareció problema alguno.

Llegaba agosto y yo estaría de vacaciones de la universidad, aún seguía en el trabajo, pero sin los estudios se me quitaba muchísima carga. Así que, quedé de salir con Xavier y al fin, nos vimos luego de tanto tiempo, caminamos un rato y hablamos de todo un poco, me pareció un chico bastante agradable y quedamos en vernos el próximo fin de semana y hacer de las nuestras.

Así pasó una semana y llegué al sitio acordado, ahí estaba Xavier esperando. Nos dirigimos al hotel, en el pasillo me tomó por la espalda y comenzó a besarme por el cuello, logramos llegar a la habitación y ahí me volteé y comencé a comerle la boca, nos besamos, intercambiando nuestras lenguas. Nos agarramos e intentamos llegar a la cama, tropezando varias veces torpemente; parecía que ambos teníamos muchas ganas y mucho tiempo sin hacer nada. Con apuro, le quité la franela, le desabroché el pantalón y lo dejé caer.

Me arrodillé, comencé a besar su verga ya dura sobre el boxer negro, finalmente, viéndolo a los ojos la saqué y ahí estaba, medía unos 14cm, circuncidado, con el tronco y el glande gruesos y morenos, totalmente lisa. La tomé en mi mano y comencé a moverla, acerqué mis labios y sin dejar de subir y bajar la fui introduciendo, llegué a un poco más de la mitad, antes de poder salir y tomar aire.

E: ¿Te gusta? – decía recuperando el aire y con una sonrisa pícara, mientras lo seguía masturbando.

X: Con esa boquita tan rica a quien no.

E: Si así es la boquita imagínate el culito – decía soltando una carcajada, para seguir en lo mío.

Esta vez quité mi mano y logré meterla completa, sentí su pelvis en mi nariz, y Xavier soltó un gemido súper fuerte, tomando mi cabeza y empujándome a él. Así, empecé a mover mi lengua tocando su verga. Me soltó, la saqué de mi boca, me tomó por debajo de las axilas y me subió, me besó, me volteó y comenzó a quitarme la ropa.

Primero mi chaqueta, luego mi chemisse, empezando a tocar mi espalda y meter sus manos dentro de mi pantalón, yo con mi mano lo tomaba del cabello, mientras su cabeza estaba sobre mis hombros y su boca sobre mi cuello. Tomó mis caderas, me empujó a él, desabrochó mi pantalón y lo quitó con todo y slips.

Tomó mis nalgas, las abrió y comenzó a pasar su verga en ellas, subiendo y bajando, haciéndose una paja, además, me mordía el hombro y me nalgueaba.

X: Al fin este culito rosadito será mío.

E: Todo tuyo papi.

Me acosté boca arriba en la cama y subí mis piernas, Xavier se arrodilló al borde de la cama y lamió mi culito, su lengua se sentía super rica y el roce del bigote me encantaba, después empezó a dilatar, metiendo un dedo, luego otro y por último, un tercero, aunque mi culo haya tenido un poco de resistencia por el tiempo sin hacer sido usado.

Después de varios minutos así, le dije que parara.

X: ¿Qué pasó? ¿ Te hice algo?

E: Cógeme ya Xavi, ya te quiero dentro.

Se colocó el condón, lleno su verga de saliva y empezó a meterlo lentamente. Sentía un poco de dolor; me sentí desvirgado otra vez, logró meter su glande.

X: Bueno chiquillo, ahí va para dentro.

Yo solo mordía mis labios, fue entrando poco a poco, hasta que lo sentí todo dentro. Después de acostumbrarme, comenzó a moverse muy rico, moviendo sus caderas y sacando todo y volviéndolo a meter. Además, el sonido de sus bolas pegando era sumamente excitante. En esta posición logró bajar un poco y comenzó a besarme, yo con mis manos lo tomaba del cuello, recorría su espalda y apretaba sus nalgas.

Luego, Xavier me pidió cambiar de posición. Colocándose sobre la cama, yo me puse de pie y poco a poco me fui sentando sobre su verga, una vez dentro, fuí subiendo y bajando a buen ritmo, mi verga también saltaba y mi cuerpo se inclinaba un poco hacia atrás. Sentía toda su verga entrar en mi, estimulando mi ano y sintiendo súper rico.

Decidí dejarme caer, quedando de rodillas y seguí cabalgando, recorriendo el cuerpo de Xavier, su gran pecho, su abdomen, y jugando con sus morenas tetillas, mientras él me masturbaba con una mano y con la otra también tocaba mi cuerpo, al rato también bajé y comencé a besarlo, mordiendo sus labios e intercambiando nuestras lenguas. Xavier me daba un par de nalgadas, me arañaba un poco la espalda y me tomaba del cabello.

Después de unos minutos, ya cansado, me bajé y coloqué boca abajo en la cama, él se montó sobre mí y comenzó a moverse, tocando mi cabello y recorriendo los laterales de mi cuerpo, mientras besaba mi espalda.

X: Que rico estas nene, y que rico tu culito – decía mientras me mordía el lóbulo de la oreja.

E: Es tuyo las veces que quieras papi.

X: Uff si, un culito como éste hay que aprovecharlo.

E: Ay Xavier ya creo que me vengo.

Así comenzó a darme más duro, moviéndonos un poco, lo que hacía que mi verga tocara las sábanas. Así, mi verga no aguantó más y debido al roce con la cama, acabé en esta posición, dejando totalmente manchada la sábana. Dejé que Xavier siguiera moviéndose y en menos de cinco minutos sentí su verga hincharse.

X: Ahhh, no aguanto, que rico. Me vengo

Logrando apenas sacar su verga de mi culo y del condón, dejando todo su semen en mi espalda. Nos acomodamos y nos quedamos un rato hablando.

Cuando casi debíamos irnos, entré al baño, justo en la puerta ví a Xavier, apreté una nalga y le guiñé un ojo.

E: Te espero papi.

Abrí la ducha y comencé a lavarme.

E: Papi, ¿Ya vienes? Este culito te espera.

X: Aquí estoy bebito – respondió viéndome desde la puerta, mientras abría y se colocaba el condón.

E: ¿Vienes? El agua está bien rica – Pidiéndome de espaldas con mi culito parado, listo para más verga.

Xavier entró se colocó bajo la ducha y se agachó, empezando a lamer mi hoyito. Hacia movimientos circulares con su lengua e intentaba meterla dentro; además, me encantaba el tacto del bigote. Se puso de pie y me la metió sin contemplación, aunque, después de la sesión anterior, no me dolió. Comenzó a moverse, entrando y saliendo, con sus manos en mis nalgas, yo arqueaba mi espalda, logrando tocar y morder sus labios, tocando su cabello y él con sus manos apretaba mis nalgas.

X: Que culito tan tragón, mira como se desliza con facilidad, todo un putito- decía mientras me mordía el odio.

E: Y seré tu putito las veces que quieras. Dame más duro, dale placer a este putito.

Así fue, me coloqué totalmente pegado a la pared, Xavier se separó un poco, puso su mano en mi cabeza , apretó mis nalgas y empezó a meter y sacar lo más rápido posible. Yo con mi mano me masturbaba, mientas recibía la verga de él. Me tomó y me volteó, puso mis manos sobre la pared, dejándome inmóvil y comenzó a besarme, meter su lengua, lamer mi rostro. Seguía por mi cuello, mis hombros, mis tetillas y por último, se tragó mi verga, se la metía en su boca, la chupaba, la besaba, todo muy acelerado, hasta que no aguanté más. Mis piernas temblaron y comencé a venirme.

Ahora era mi turno, coloqué a Xavier contra la pared y bajé a mamarselo. Lo agarraba por las nalgas y me la metia completo, me encantaba el sonido que se emitía cuando su verga entraba en mi boca, bajé y lamí sus bolas, mientras seguía haciéndole una paja. Ví como su verga se hinchaba, sus piernas también temblaban y su cara era de total excitación. Me echó todo su semen en mi cara y yo lo llevé todo a mi boca y me lo tragué, subí, dándole otro beso.

X: Que rico la pasamos – dándome una nalgada.

E: Totalmente rico – besándolo.

Nos duchamos, vestimos y dimos un beso antes de salir. Xavier me dejó cerca de mi casa, pues ambos vivíamos a cinco minutos, y luego se fue a la de él. En la actualidad, Xavier y yo seguimos siendo buenos amigos, repitiendo esto en varias ocasiones.

Bueno chicos, hasta aquí este nuevo relato, con un nuevo personaje. De verdad gracias por todos sus comentarios y buenas reacciones y recuerden que Evan aún tiene muchísimo que contar. Los espero en los comentarios y en el correo.