El amor incondicional por mi madre

Mi madre, por tanto mi culo.

Cuál sería tu reacción si descubres que tu madre le es infiel a tu padre o que tiene en mente hacerlo, creo que en muchas ocasiones no nos enteramos de cosas que pasan en casa por estar tan metidos en nuestras propias cosas.

Soy José, vivo en una zona suburbana, mi padre un hombre de 45 años, en exceso trabajador (hecho que desencadeno lo que pasó), en cuanto se casó con mi madre el ya tenía una casa con varios apartamentos para rentar, mi madre una mujer de 34 años, pues se casó muy joven, por lo buena de nuestra economía solo tenía que preocuparse por estar hermosa para mi padre y hacer la comida.

Mi padre, prácticamente nunca estaba en casa pues como ya mesione era un adicto al trabajó.

Mi madre una mujer hermosa, muy simpática, se encargaba de los quehaceres, iba a cobrar las rentas de los apartamentos en ocasiones lo hacía yo, e iba al gimnasio tanto para mantener una buena figura, además de que era una distracción para ella.

En una ocasión fuimos a una fiesta, está había sido a pocas cuadras de casa así que fuimos a pié y regresamos de la misma manera, yo iba sosteniendo a mis padres ya que mi papá estaba bastante ebrio y mi madre en menor medida, yo no había tomado tanto ya que tenía planes para el día siguiente.

Entramos a la casa y subimos por la escalera en común la cuál está en un pasillo de metro y medio. Uno de nuestros deberes es ver qué la puerta principal este cerrada después de las 11:30 de la noche esto para evitar que entre alguien ajeno y robe las cosas que estén en el patio común o entre a alguno de los apartamentos a robar.

Por ello mi madre me soltó y dijo.

– Lleva a acostar a tu padre, mientras voy a cerrar bien la puerta, te vas a tu habitación que ya es muy noche.

– Si má.

Pues fui a dejar a mi padre, me encargue de acomodarlo bien y cobijarlo, ya me dirigía a mi habitación, pero pensé, «también ya esta muy mareada, no se valla a caer», así que decidí ir a ver qué llegara hasta su habitación con bien.

En ese tiempo solo teníamos un inquilino, un estudiante de universidad, el cual nos había pedido de favor no hacer mucho ruido pues casi siempre estaba estudiando.

Por ello baje solo en calcetines, al llegar cerca de la puerta principal, escucho susurros.

– Como eres – decía mi madre entre risas.

– anda, tu esposo ni se va a dar cuenta, vi como tu hijo lo metió a duras penas

– Pero el…

– Y a tu hijo le dijiste que se fuera a su habitación, no?

– Si pero no valla a ser que… Mira voy a ver si se fue a dormir, además iré a ponerme algo sexy para ti.

– Esa idea me gusta, está bien, entonces te espero.

– Que acabo de escuchar? – me pregunte.

Mi madre le estaba siendo infiel a mi padre con nuestro inquilino, el muy hijo de puta se estaba cogiendo a mi madre y yo no sabía cómo reaccionar, conforme escuché los pasos de mi madre acercarce, fui regresando hacia mi habitación.

– ya estás acostado amor?

pregunta mi madre pegada a mi puerta

– Si má.

Escucho que abre la puerta de su habitación, mi corazón latía muy rápido, no sabía cómo actuar, uno nunca está preparado para enterarse que su madre se acuesta o que está a punto de ir a acostarse con alguien que no es tu padre mientras que esté está plácidamente dormido en su cama.

Lo que si sabía es que el coraje recorría mis venas, la idea de que mi madre estaba a punto de ser penetrada había puesto dura a mi verga, (esta parte quizá si la comparto con chicos de otros relatos, pues quizá mi madre no era miss universo o un símbolo sexual, pero si está buena y comprendía por qué un chico de mi edad quería cogersela.

Nuevamente escuché la puerta de su habitación, rápidamente salí de la cama y la encontre muy cerca de la puerta para salir al pasillo común, vestía un baby doll transparente con detalles de encaje, este apenas cubría unos centímetros debajo de su entrepierna, una tanga negra muy fina, sus pechos solo cubiertos por el baby doll.

– Hijo que haces aquí? Pensé que ya estabas dormido.

– A dónde vas?

– Como que a dónde voy? pues a tomar agua, a donde más?

– Y vestida así?

– Pues es mi pijama, esto es ropa de cama si no lo sabes niño.

Quizá me faltaba valor para confrontarla, pero era eso o que mi madre siguiera viéndonos la cara y sentirme como un estúpido sabiendo que a mi madre se la cogía alguien que vivía en nuestra propia casa y se burlaba de nosotros, tampoco podía negar que me seguía pareciendo morbosa la escena que me había creado.

– Dime cuánto tiempo llevas revolcandote con Pedro?

Ya había tomado mi decisión, si la escena en mi mente de mi madre siendo taladrada me era excitante, seguro lo sería más si yo era quien la taladraba.

– Pero qué dices? si ese chico y yo apenas cruzamos palabra.

– No lo niegues que te escuché hablando con el.

Con cara asustada mi madre empezó a llorar.

– Te juro que entre el y yo no ha pasado nada.

– Si, aja.

– En verdad, créeme entre ese muchacho y yo, no hay nada, te lo juro por ti y tu padre que son lo que más amo.

– Si, por eso lo ibas a ir a ver vestida a si, verdad?

hubo varios segundos de silenció hasta que volvió a hablar.

– Quizá no sea justificación, pero sabes que tu papá se la pasa trabajando, me tiene desatendida, olvidada, Pedro se me empezó a insinuar y…

El coraje me invadió.

– Está bien mamá.

Mientras la abrazaba por la espalda, dije – madre si necesitabas quien te diera me hubieras dicho.

pase la mano izquierda bajo su abdomen y con la derecha hice que se inclinará.

– No, que me vas a hacer?

– Su pongo que si estabas dispuesta a darle las nalgas a Pedro no habrá problema en que me las des a mi, que soy tu hijo.

– No, no lo hagas.

Rápidamente baje su tanga y acomodé mi verga en sus labios vaginales, ella apretaba las nalgas para evitar ser penetrada.

– Por que madre, a caso prefieres darle las nalgas a cualquier otro menos a tu hijo, por qué? si yo te puedo dar el mismo placer que ellos, quizá hasta más… Prefieres que otros disfruten de tu cuerpo y que yo me joda, que yo me mate a pajas..? Y eso es amor de madre?.

Sentí que sus piernas y nalgas se relajaron dejadome entrar a su húmeda cueva.

– Eres mi madre y por lo tanto tus nalgas son para mí, estamos.

Con la cabeza asintió.

– Si, amor.

Empecé a escuchar como sollozaba, me sentí mal por eso, pero estaba disfrutando de su vagina y no viendo como otro lo hacía, no era testigo de como mi madre decía ser la puta de Pedro.

No tardó mucho tiempo para que mi madre empezará a gemir de placer.

– Te gusta como te estoy cogiendo?

Un «si» tímido salió de sus labios.

– Que bueno que te está gustando por qué partir de ahora serás mi mujer.

Ella está vez no tuvo reacción alguna.

Por un largo rato seguí embistiendo la hasta correrme dentro de ella.

Le di vuelta e impulse su hombros para que se incara, apenas su casa estuvo a la altura de mi pubis, puse mi verga frente a sus labios y le día a mamar, tímidamente abrió la boca y empezó su labor, era alucinante la imagen que tenía de ella.

De un momento a otro empezó a emitir más gemidos, sus mamadas ya no eran contenidas incluso era muy sonora su respiración, la saliva generaba una sonido tan particular.

– Verónica!!! – Escuchamos a mi padre gritar.

– Voy amor.

– En donde estas?

– Vine a la cocina por agua.

Mi madre rápidamente se limpio la cara y fue hacia su habitación.

Puse llave a la puerta para evitar que mi madre saliera a ver a su amante y me fui a dormir.

Al día siguiente me levanté temprano y me puse a pensar en como hacer para que Pedro se largará del departamento ya que no quería decirle a mi padre acerca de sus queberes con mi madre.

Mi madre salió de su habitación encontrándome en la sala, ella evadió mi vista, la alcance en la cocina y la tome por la espalda entrelasando mis brazos en su abdomen y pegando mi verga en sus nalgas.

– Hola hermosa – dije en lo que ella me empujaba sin mucha fuerza.

– Sueltame por favor.

– Sabes que vas hacer hoy y de inmediato? irás a decirle a Pedro que se largué por qué mi padre se está dando cuenta.

– Si lo aré.

– Muy bien – dije mientras metía la mano derecha bajo su shorts de satín.

– No! Que haces, No!

Sentí sus labios vaginales húmedos, saque la mano con sus exquisitos jugos impregnados en dos de mis dedos, los lleve a mi boca saboreando su vagina.

– Estás sabrosa madre – Declare y bese su nuca, me dirigi a mi habitación esperando a que saliera a cumplir el pedido que le había encargado, sabía que mi padre no se levantaría hasta pasado el medio día, es era su costumbre cuando bebía demasiado.

En el comedor se escuchó que depositaban algo en la mesa, posteriormente la puerta de la habitación de mis padres, abrían pasado quince minutos y después mi madre se dirigió al pasillo común vestía una minifalda blanca y un top del mismo color, salí tras de ella y la vi llamar a la puerta de Pedro.

– Hola linda, por qué ya no regresaste anoche.

Pedro trato de tomarle de la mano, pero ella lo evitó.

– Necesito que te vallas, mi esposo despertó anoche y estuvo a punto de verme venir hacia acá.

– Claro que no me voy a ir de aquí zorra, yo sé que tú quieres que te coja.

– Tienes un par de horas para que te vallas o mi esposo se enterará que me has estando proponiendo tener sexo.

Apenas terminó la frase y dio vuelta regresando a nuestro departamento.

La espere del otro lado de la puerta, apenas entra y dándole una nalgada dije.

– Así se hace.

– Oye! No hagas eso. – dijo susurrando.

Fue directo hacia su habitación, al parecer se había ido a quedar junto a mi padre.

Durante la tarde llegó el camión de mudanzas y Pedro se fue a mi padre le dijo que había conseguido otro lugar.

El domingo lo pasamos de lo más normal, pero el lunes apenas espere a que mi padre se fuera para salir al encuentro con mi madre, ella muy bien arreglada, con un la talón legguing negro, botines negros y una blusa muy ajustada se preparaba para salir.

– A dónde vas?

– ha hacer unas comprás.

– Tan temprano?

– Si, que? ya me vas a checar todo, o que?

– Claro que no, pero recuerdas que te había dicho que ibas a ser mi mujer, pues en este momento te voy a dar tu rasion de verga para que la busques con cualquiera.

en ese momento sujete su leguing y lo baje de golpe.

Ella ponía resistencia y a regala dientes dijo.

– Que, vas a violar a tu madre?

Hasta cierto punto lo empecé a ver así, ella no me estaba dando total consentimiento, así que nuevamente volví apelar a mi «derecho» como hijo.

– Entonces yo no puedo metertela pero cualquier otro si?

– Claro que no.

Baje lentamente su tanga.

– Esto no está bien, soy tu madre.

– Por lo mismo tengo el deber de atender tus necesidades y tengo el derecho de entrar al lugar de dónde un día salí, no crees? O como te pregunte ayer, por qué a otros si les quieres dar placer y a mí no, pero está bien no te voy a obligar a nada que tú no quieras.

La solté y me fui a mi habitación. Estaba confundido, por una parte tenía miedo de que ella fuera a buscar a Pedro, pero por otra tampoco no quería quedarme con la sensación de esta obligándola a hacer algo que ella no quisiera, naturalmente la quería mucho y deceaba cogerla a su voluntad.

Escuché que entró a su habitación.

Pasaron algunos días hasta que nuevamente hablábamos con total normalidad, una mañana sin más me habla para desayunar, solo llevaba puesto un calzón que cubría un poco más de sus nalgas y a juego un brasier de media copa.

Trate de comer con total normalidad aún así su imagen estimulaba a mi masculinidad, pasaron varios días y todas las mañanas su atuendo era muy parecido.

La rutina ya estaba prácticamente hecha así que decidí poner alarma en mi teléfono para ayudarle a preparar las cosas, pues desperté justo cuando mi padre salio al trabajo, se escuchó la puerta cerrar y posteriormente el teléfono de mi madre sonó, no escuché muy bien la conversación pero si un poco.

– Entonces en un rato más te veo – dijo mi madre.

Salí de mi habitación apenas dio la hora en la que ella me despertaba, cosa que me extraño que en esa ocasión no hiciera.

nuevamente la sorprendí a punto de salir, está ver con un vestido rojo ajustado que apenas cubría un par de sentimientos abajo de sus nalgas.

– A donde ves, má?

– Iré a ver a Isabel, quedamos en ir de compras.

– Pensé que desayunariamos juntos otra vez.

– No puedo hijo, es que apenas me llamo y ni tiempo me dio de prepararte algo.

Un detalle en su vestido me dio un mal presentimiento, sus pezones se marcaban bastante, al parecer no llevaba brasier, en contra parte se marcaba en su cintura la pequeña tira de su tanga, esto me hizo pensar que iba demasiado sexy como para ir solo de compras, además de que recordar la poca ropa con la que me recibía por las mañanas y ahora la forma en la iba vestida me había puesto duro.

– Vas muy sexy.

– Te parece?

– Hasta me dieron ganas de cumplir lo que te había prometido.

– Que?

– Hacerte mi mujer.

– Por favor, no empieces con eso, si?

– Venga, que tú también lo quieres?

– Tranquilizante por favor.

– Acaso el que me sirbieras el desayuno en calzones no era para calentarme?

Acercandome más a ella tome la parte baja de su vestido y lo subí dejando a la vista sus nalgas y su tanga.

– A partir de ahora cuando estés conmigo no debes traer ropa interior, sabía que para tener la voluntad de mi madre debía ganarla desde todos los puntos.

– Má, sabes yo te quiero más que a nadie y no me gustaría que todo esto terminase mal, todo esto de Pedro, sabes que pasaría si mi padre se llegará a enterar, como ya te había dicho, yo soy tu hijo y tengo el derecho y deber de encargarme de tus necesidades incluyendo las de mujer.

Bese sus labios en un pico, posteriormente tome su barbilla y di otro beso, está vez más duradero, está vez ella también participó.

Mis manos empezaron con caricias tenues, acariciaba sus nalgas, sus pechos, fui hacia su entrepierna.

– No José, soy tu madre – dijo con voz entre cortada.

– Quita de ahí mi mano si en verdad quieres que pare.

Solo mantenía su mano encima de la mía, pero sin ejercer ningún tipo de fuerza.

Introduje un dedo, luego dos, empecé a meterlos y sacarlo, sus gemidos no se hicieron esperar.

– Te gusta má?

– Si mí amor, se siente muy bien, hummm.

Sus manos no pudieron quedarse tranquilas y fueron a acariciar mi verga erecta bajo el pantalón.

No lo podía creer estaba logrando que ella cooperará en nuestro acto sexual.

– No, no, esto no está bien, no está bien – decía manteniendo su mano sobre mi verga

– Bueno ya te dije, si no quieres es tu decisión, pero si la quieres puedes sacarla de dónde está, se quedó unos instantes pensando, su mirada se mantenía fija en la carpa que hacían entre mi verga y mi pantalón.

Finalmente llevo ambas manos a mi pantalón desabotonandolo.

Con voz entrecortada dijo – Si la quiero, no está bien, pero la estoy deseando.

Debo admitir que sus palabras me alegraron y ala vez me excitaron.

– Es toda tuya.

Apenas había logrado sacar mi verga del boxer y se lo llevó a la boca.

Lamia y mamaba de una manera frenética, como si se le fuera la vida en ello, como una verdadera puta.

Estaba contento con la decisión que había tomado, era muy probable que de no haber salido de mi habitación aquella noche, el que estuviera disfrutando de la boca de mi madre sería Pedro y no yo.

– Que rica verga tienes cabron.

– Si te gusta tanto, ahora es para ti.

– A ver si de veras eres tan cabron como para aguantarme el ritmo, Pedro es un hombre no un niño, ahora tu me vas a mostrar que eres.

Las palabras de mi madre me estaban siendo molestas y me orillaban a querer darle la cogida de su vida, demostrarle que yo era tan hombre como cualquier otro.

La tome del cabello cerca de la nuca y aceleré el ritmo de sus arremetidas, ella solo me miraba, no podía creer que mi madre estuviera tan deshinibida.

En un momento me tomo de las piernas y haciendo precion se separo de mi y dijo.

– Ya no aguanto mas, métemela.

Se dio vuelta, subió su vestido y paro las nalgas.

– Ahora tu eres quien me tiene que pedir que lo haga.

– Ya te lo he pedido, o de que manera quieres que lo haga?

– Por que quieres que te la meta?

No contesto y yo no quise jalar más de la cuerda, tome su cintura y guiando mi verga con la mano la penetre, al principio lo hice lento pues estaba desconcertado, me era abrumador estar en tal situación, me hacía mil preguntas, estaba molesto con ella, conmigo mismo, calle mis pensamientos diciéndome a mi mismo.

– «No está mal, tiene un buen culo, sus tetas son perfectas, supongo que Pedro no es el único que la mira con deseó, es que está buena y ni loco pensar que alguien más se la coja, si ella quiere verga eso le daré yo que soy su hijo».

Aceleré el ritmo, en el ambiente se oían sus gemidos.

Me sentía mal por mi padre, pero si era un hecho que mi madre le sería infiel… por lo menos quería disfrutar de lo que seguramente otros quería probar.

– Dios que rico!

Después de varios minutos la tome y dije.

– acuéstate en el piso.

Sin ningúna objeción lo hizo, abrió sus piernas y yo me metí entre ella para volverla a penetrar.

– Que rico cojes cabron.

Quería quedarme en silencio y solo disfrutar pero el calor del momento abrieron mi boca.

– Con la conchita que te cargas, a cualquiera le pone ganas para darte rico.

– En verdad te gusta mi conchita?

– Si, está bien sabrosa, digna de una mujer tan hermosa como tú.

Hubo un largo silencio en el que me dedique a cogerla.

De momento ella se estremece y deja escapar un gritó, acelere el ritmo llevándome al orgasmo, quedamos acostados en el mismo lugar, yo sobre ella.

Me estaba dando sueño, hasta que siento como mi madre se levanta y se dirige al sanitario.

El resto de la tarde paso y me di cuenta como ella evadia mi mirada.

al tercer día que era miércoles no me levanté, la situación con mi madre me tenía muy desanimado, casi en depresión.

eran quizá las doce del día cuando se abre la puerta de mi habitación, rápidamente trate de cubrir mi cara cono las cobijas.

– Ya levántate.

– No conteste para seguir simulando estar dormido.

– No te hagas el chistosito que bien que vi que te acabas de tapar.

Estaba decidido a no salí y lo único que se me ocurrió decir fue.

– No quiero salir… me siento mal.

– Que tienes – dijo mientras me descubría la cara.

Rapidamente me voltee dándole la espalda.

– A caray.

Sentí que jalo aun más las cobijas y se metió entre ella.

– Sabes no te he pedido perdón

– Por que?

– Quizá por muchas cosas, no ser una buena madre por ejemplo.

Realmente no tenía ningún reproche, aún que no era lo mismo en los últimos días.

– No, nada de eso, eres la mejor madre del mundo, solo que.

– Solo, que..? Descubriste que tú madre iba a ponerle los cuernos a tu padre… o solo que, descubriste que tú madre tiene necesidades sexuales y por ello se deshinibe hasta el punto de dejar que su propio hijo la penetre.

Me quedé en silencio, todo me era tan incómodo.

– Dime, qué piensas?

Continúe en silencio, no se por que pero pero dio un beso sonoro a mi espalda.