El infierno de la bibliotecaria

Y LA BIBLIOTECARIA ENCONTRO EL INFIERNO.

Era un día mas en la vida de Eugenia, una bibliotecaria de cicuenta años de una pequeña ciudad.

Toda su vida habia girado en torno a los libros, sobre todo los autores anteriores al siglo XX, Charles Dickens, William Shakespeare, Emilio Salgari, Julio Verne, Alejandro Dumas, Frederick Marryat, Mayne Reid, Mark Twain…

Tras casi 30 años trabajando en la misma biblioteca habia visto como esas obras cada vez se iban aparcando mas y mas al fondo de las estanterias.

Una pena ya que ella misma habia comprado y donado libros de esos autores, pero los gustos cambian y en estos tiempos en las bibliotecas solo abundan estudiantes preparando los examenes.

Su superior le habia ordenado que llevase esos libros al sotano para dejar sitio para mas mesas y ordenadores, una nueva moda que segun Eugenia poco exito iba a tener.

Quien querria leer en una pantalla pudiendo hacerlo en papel.

Treinta años de experiencia y no habia ascendido a ser la jefa. Muchas cosas cambiarian si ella mandase, pero era mujer y eso siempre fue un lastre para ella.

Tenia un caracter muy fuerte y se consideraba una mujer independiente. En una epoca en que pocas mujeres estudiaban ella si lo hizo, no porque quisiera hacerlo si no porque sus padres tenian los medios para pagarle los estudios.

Su padre habia sido un hombre muy trabajador e inteligente que por circunstancias de la vida se vio obligado a ocultar lo que de verdad pensaba, cosa que Eugenia descubrio tras su fallecimiento y aunque lo queria nunca fue capaz de perdonarle que viviera una mentira, asi que se juro que ella nunca traicionaria sus ideas, motivo este por el que nunca se caso ni tuvo relaciones afectivas de ningun tipo, ni en compañia ni en solitario, el sexo no existia para ella aunque si sabia lo que era, pero nunca le dio importancia.

Una lastima ya que siempre fue una mujer muy hermosa y esa belleza aun la consevaba a pesar de la edad y de no hacer nada para mantenerla.

Fijandose uno en ella, podia adivinar un cuerpo perfecto bajo sus ropas, una cara agradable bajo sus gafas y una feminidad natural, pero claro habia que fijarse y era dificil que alguien lo hiciera al ser poco sociable y vestir siempre de negro con ropa nada adecuada ni a su edad ni a su cuerpo.

Eugenia llevaba los libros al sotano como quien lleva un perro a una perrera, sabiendo que mas pronto que tarde los malvenderan o destruiran.

Los compraria ella pero ya tenia la casa llena y como todo coleccionista sabe los libros si no se cuidan se estropean. El corazon le dolia cada vez que tenia que hacer esos viajes al sotano ya que siempre eran de ida y nunca de vuelta.

Pero ese dia fue diferente, uno de los pendientes de Eugenia cayo al suelo y eran un recuerdo de su madre asi que tenia que recuperarlo. La mala suerte hizo que se colase entre las baldosas. Bueno baldosas es muy generoso, en un edificio tan viejo mas parecian losas de lo grandes que eran.

Fue a buscar una regla para intentar recuperar el pendiente y su sorpresa fue grande ya que parecia haber un agujero debajo. Fijandose mas se dio cuenta de que la losa podia levantarse, bueno al menos podria alguien mas fuerte que ella, pero Eugenia no era mujer que se rindiera facilmente y demasiado orgullosa para pedir ayuda.

Asi que como dijo Arquimedes «Dadme un punto de apoyo y movere el mundo», fue a buscar una escoba y tras limpiar la baldosa observo que en una parte habia una hendidura, con un poco de esfuerzo y usando varios libros como base, uso la ley de la palanca y con la ayuda de la escoba levanto la losa, viendo una escalera oculta, lo cual sorprendio a Eugenia, no porque no supiera lo que era esa habitacion oculta.

Su extrañeza radicaba en que esa habitacion ya habia sido descubierta años antes. Pocas semanas de haber empezado a trabajar alli habian encontrado un infierno, pero era muy raro que una biblioteca tuviese dos infiernos.

Cuando encontraron el primer infierno fue el dia mas triste de la vida de Eugenia ya que fue incapaz de salvar ninguno de los libros hallados en ella.

Se hizo una fiesta tras el descubrimiento y los libros fueron quemados publicamente. Libros peligrosos como «Justine o Los infortunios de la virtud» del Marques de Sade, «La venus de las pieles» del Conde de Masoch, o ironicamente «La seduccion de los inocentes» de Fredric Werthan.

Esta vez Eugenia no iba a cometer el mismo fallo, los tiempos habian cambiado, ya habia libertad y no se quemarian publicamente por muy indecentes que fueran, pero no estaba dispuesta a que su jefe se llevara todo el merito por el descubrimiento, asi que lo ocultaria, por lo menos de momento, ademas seguro que habia libros que nunca habia leido y la curiosidad podia con ella.

¿Que se podia ocultar alli?.

Con una linterna bajó la escalera, con su corazon latiendo con fuerza, hasta que llego al final y la desilusion fue mayuscula.

Era un cuarto mucho mas pequeño de lo esperado, solo habia alli una veintena de libros.

Eso fue lo que penso Eugenia al ver el cuarto. Con estos pensamientos estaba Eugenia cuando sus ojos se fijaron en uno de ellos, el de mayor tamaño, con lomo dorado, que brillaba a la luz de la linterna. Lo cojio y leyo el titulo, BDSM: Si eres mujer y lees este libro te convertiras en una sumisa obediente a los deseos de cualquier hombre.

Eso fue lo que penso Eugenia, pero le llamo la suficiente atencion como para ser ese el primero de los libros que se llevo a su casa.

Antes de marchrase volvio a colocar la losa en su sitio para que nadie descubriese ese segundo infierno.

Tras la jornada laboral regreso a su casa y alli en su soledad despues de cenar y hacer sus quehaceres normales empezo a leer el libro. Lo hizo por la noche, en su cama abriendo el libro por primera vez.

El libro era bastante grueso pero con letras grandes y muchas ilustraciones. Eugenia le vio un cierto parecido con El manuscrito Voynich o al menos lo poco que habia visto de ese libro.

El libro que habia encontrado Eugenia estaba escrito en castellano antiguo y era una traduccion del latin bastante pobre o el traductor un vago, ya que habia partes sin traducir, cosa que a Eugenia no le importaba, habia aprendido varias lenguas solo para leer los libros en su version original, de la misma manera que una de sus autoras preferidas, Emilia Pardo Bazan tambien hacia.

Muchas partes del libro eran muy repetitivas, la frase eres una sumisa se repetia constantemente en varias lenguas, como una tecnica de mesmerismo para convencer a las lectoras de que eran sumisas. Eugenia habia leido «El descubrimiento del magnetismo animal» de Franz Anton Mesmer y esas tecnicas de hipnosis no iban a funcionar con ellla.

Pero las ilustraciones eran muy explicitas a pesar de ser dibujos, por lo que la lectura dio lugar a una observacion de esas imagenes que para alguien que nunca habia visto un hombre desnudo era algo asombroso, sobre todo las imagenes de mujeres atadas y siendo azotadas, algo que la mente de Eugenia no concebia pero sin darse cuenta su cuerpo reacciono y su mano empezo a acariciar su coño por encima de sus bragas.

Inconscientemente seguia acariciandose mientras leia y observaba las imagenes y los comentario que alli venian.

Eugenia sintio una descarga electrica en su coño y se dio cuenta de que se estaba tocando, pero no se detuvo, siguio acariciandose.

-Aaaaaaah aaaaaaah aaaaaaaah.

Estaba gritando y no se daba cuenta, hasta que estallo teniendo el primer orgasmo de su vida.

-Aaaaaaaaaaah.

Esa noche Eugenia dormio placidamente, con el libro a su lado, que habia cerrado.

Eugenia no sabia lo que le habia ocurrido esa noche, pero no se atrevio a volver a abrir el libro, que permanecia guardado, oculto en su casa.

Sin embargo no podia dejar de tocarse todas las noches, lo cual se convirtio en una obsesion, que fue en aumento ya que de una vez al dia paso a dos, siendo el segundo en el trabajo, y aun con miedo a ser descubierta seguia tocandose aguantando sus gemidos para no ser oida.

Tenia que detener eso, tenia que volver a leer el libro ya que ningun orgasmo fue tan intenso como el primero, pero no se atrevia, tenia miedo a que fuera peor volver a leer el libro.

Penso que solucion habria a su problema. Ir a un medico y explicarle lo que le pasaba le daba vergüenza y decirselo a su confesor era mas vergonzoso aun.

Follar y estar con un hombre por primera vez, tal vez esa fuese la solucion. ¿Pero quien seria el elegido?. No esa opcion no podia ser, ni hablar.

¿Un sustituto tal vez?. Hacia un par de meses que abrio un sexshop en la ciudad, alli podria comprar un consolador, tal vez eso apaciguara su calor.

Si, esa era la mejor solucion.

Al dia siguiente Eugenia se dirigio al sexshop, tuvo que buscar la direccion en la guia telefonica.

El local estaba en una calle poco centrica, oculto a simple vista. Johnny Club era su nombre. Ese dia Eugenia no se atrevio a entrar, el miedo y la vergüenza la superaron.

Durante un mes despues del trabajo regresaba siempre pasando por esa calle. Cada dia estaba mas cerca de entrar, pero siempre habia algo que se lo impedia, el local parecia tener exito, no era raro ver entrar o salir gente de el.

Uno de esos dias Eugenia tenia casi la mano en la manilla de la puerta cuando esta se abrio, un cliente salia y Eugenia sin saber que hacer, pillada en ese amago, entró.

Tras bajar la escalera se tranquilizo, aunque estaba roja por la vergüenza, observo los articulos que alli se exhibian. Los pocos clientes que habia la atemorizaban, pero ver tambien a mujeres la tranquilizo un poco.

Paseando por el local vio una zona con las palabras BDSM, el titulo del libro que lo empezo todo. Alli pudo ver latigos, esposas, cuerdas, videos y otros articulo que no sabia lo que eran ni para que servian.

Pero no habia venido a eso, venia por un consolador y los encontró. Claro que verlos en ilustraciones no era lo mismo que verlos en persona y no podia creerse que semejante aparato pudiese caber en su coño.

Eugenia penso esto y vio que cada vez habia mas gente en el local pero la puerta no habia hecho el ruido caracterictico al entrar un nuevo cliente.

Preguntandose de donde salian vio una escalera con un letrero encima que ponia cabinas de video. Eugenia era muy curiosa y bajo por unas segundas escaleras sin darse cuenta de que ultimamente bajar escaleras no le habia traido suerte, al fondo de la escalera habia un pasillo con cubiculos a cada lado, algunos cerrados y otros abiertos, la gente salia y entraba de ellos.

Eugenia entro en uno y cerro la puerta que tenia un pestillo automatico para dar mas privacidad. El sitio no era mas grande que un baño publico, con un sillon enfrente de un monitor de television, el monitor estaba apagado.

Viendo toda la estancia vio una papelera y encima de ella un rollo de papel higienico que no podia adivinar Eugenia cual era su finalidad.

Notó que el suelo estaba algo pegajoso, que habia un olor muy fuerte que no era capaz de reconocer y que la papelera estaba casi llena.

En una de las paredes vio las instrucciones de uso. El monitor funcionaba con monedas y habia dos botones que servian para cambiar de canal. Buscando en su bolso Eugenia encontro unas monedas que introdujo y por primera vez vio imagenes de hombres y mujeres desnudos follando, haciendo cosas impensables, felaciones, eyaculaciones, penetraciones anales.

Eugenia no sabia que se podian hacer todas esas cosas pero saltando de canal en canal aparecio una pelicula de BDSM con una mujer atada al techo siendo azotada. Eugenia noto la humedad en su coño y empezo a comprender para que era el papel y que hacia la gente en las cabinas.

No lo pensó, se subio la falda y se bajo las bragas empezando a tocarse. No cambio de canal e imagino que cada azote que recibia la actriz lo recibia ella y empezo a gemir.

-Aaaaaah aaaaah aaaaaah.

Se dejo llevar pensando que el ruido de las demas cabinas acallaria el suyo. Estaba a punto de tener un orgasmo de la misma intensidad que el primero que habia tenido cuando alguien llamo a la puerta.

TOC TOC

Asustada, Eugenia se detuvo y no sabia que hacer cuando un papel se deslizo por debajo de la puerta. Eugenia lo recogio y lo abrio.

Eugenia temblaba con el papel en la mano. eran las ocho y media, el monitor se habia apagado y ya no le quedaban monedas, su orgasmo se habia interrumpido y no podia volver a empezar.

Eugenia tuvo ese pensamiento mientras salia del sexshop.

En plena calle Eugenia tenia que decidir si irse a su casa o ir a la cita, el tiempo corria y los minutos pasaban.

Eugenia pensaba eso mientras se dirigia al centro comercial.

Cuando llego bajo la escalera hasta el sotano. Unas terceras escaleras y Eugenia seguia sin darse cuenta de que bajar escaleras no le daba buena suerte.

Cuando llego al final se dirigio a los baños con pasos firmes y decididos.

El sotano estaba casi vacio ya que pocos locales abrian alli a pesar de ser los mas baratos. Cuando llego a los baños se dio cuenta de que no le habia dicho si era el baño masculino o feminino, pensando eso una venda cubrio sus ojos.

-Asi que la putita blanca ha venido a que la follase.

Eugenia se asusto, no solo por la venda, que la llamase putita blanca significaba que quien le habia vendado los ojos era de raza negra. No es que Eugenia fuese racista ni que supiese que los negros suelen estar mas dotados que los blancos, es que nunca se habia relacionado con un negro mas alla de decirle hola y adios, y por la educacion recibida subconscientemente algo racista si que era.

-Vas a venir a mi local. Hoy vas a tener una noche muy dura.

Era cierto que la mayoria de esos locales estaban alquilados por emigrantes.

Cuando Eugenia entro en el local se le quito la venda de los ojos y reconocio al negro como uno de los clientes del sexshop.

Habia una diferencia de tamaño entre ambos muy llamativa ademas de ser veinte años el mas joven que ella.

En el local solo habia un colchon en el suelo. El negocio no funciono bien y el africano vivia alli.

Eugenia empezo a llamarlo africano ya que le parecia menos racista.

-DESNUDATE.

La orden fue un grito en los oidos de Eugenia.

-O te desnudas tu o te desnudo yo.

Eugenia seguia sin moverse, pero el africano no perdia el tiempo y ya estaba desnudo y con su polla preparada para la accion.

Se acerco a ella y Eugenia grito.

-SOY VIRGEN.

El africano se detuvo.

-Virgen a tu edad.

-Si.

Respondio entre susurros Eugenia.

-¿Eres sumisa?.

-Si.

Eugenia no supo porque dijo esto pero el libro parecia que tenia razon.

El africano sonrio.

-No me gustan las sumisas, prefiero las esclavas. Durante años los negros fuimos esclavos de los blancos, ahora una blanca como tu sera la esclava de un negro como yo.

Eugenia escuchaba atentamenre lo que el africano le decia.

-No te voy a forzar a ser mi esclava, asi que puedes irte si quieres, pero si te quedas te tratare como los blancos nos trataron, una simple mercancia que usar y vender hasta que nos cansemos de ella. Si te quedas desnudate, si no vete.

Eugenia no sabia que hacer, ser tratada de esa manera, que la hablaran asi, hizo que su cuerpo temblara y sin darse cuenta se desnudo delante del africano, sellando asi su destino.

-De rodillas esclava.

Eugenia se arrodillo ante su Dueño.

-¿Que has hecho en el sexo esclava?.

-Solo tocarme Mi Señor y eso solo desde hace un mes.

PLAF

Una bofetada golpeo la cara de Eugenia que cayo al suelo.

-Recupera la posicion esclava.

-Si Mi Dueño.

-Eres un desperdicio de mujer, vas a tener que aprender en una noche lo que no hiciste en cuarenta años.

-Si Mi Dueño.

-Empieza chupando mi polla.

A pesar del asco que tal accion le producia, Eugenia acerco la boca a la polla de su Dueño que cansado de tanta espera la cojio por la cabeza y empezo a follarle la boca.

-Glup glup glup.

El africano no era delicado con ella, que casi vomita viendo su garganta practicanente violada por semejante aparato.

El africano disfrutaba viendo las lagrimas cayendo por los ojos de Eugenia y su saliva cayendo sobre sus tetas.

-Ahora hazlo tu sola esclava.

Sin dudarlo Eugenia empezo a lamer, besar y succionar la polla de su dueño.

-Si no lo haces bien vuelvo a follarte tu boca.

Eugenia se esforzo y consiguio tragarla entera.

El africano se sorprendio de lo rapido que aprendia.

PLAF

Le dio otra bofetada que la coloco a cuatro patas y la desvirgo en esa posicion sin considerar para nada si ella lo disfrutaba o no.

Pero Eugenia estaba disfrutando como nunca.

-Aaaaaah aaaah aaaah aaaah.

Los dedos del africano encontraron el clitoris de Eugenia mientras seguia follandola.

-Las mujeres de mi pais no tienen clitoris, no estoy acostumbrado a uno.

Lo retorcio con fuerza.

-No se si me gusta, tal vez haya que hacerte como en mi pais.

Al oir eso Eugenia se corrio del miedo a que le pudieran hacer eso.

-Aaaaaaaaaah.

-Puta no te he ordenado que te corrieses.

-Perdon Mi Dueño.

Pero el africano no hizo caso y deshaciendo su moño la agarro del pelo y empezo a follarla mas violentamente.

Eugenia creia que la primera vez le habia metido la polla entera pero solo habia entrado la mitad ahora sus huevos chocaban contra su coño y creia que la estaban rompiendo en dos.

-Aaaaaaaah aaaaaaah.

A Eugenia no parecio importarle y siguio corriendose varias veces mas.

Mientras el africano seguia maldiciendo en su idioma y tras sacar su polla del coño de Eugenia empezo a atacar la entrada de su culo.

El dolor fue insoportable para Eugenia, pero solo los primeros cinco minutos, despues oleadas de placer subieron por su cuerpo.

-Aaaaaaaaah aaaaaaaaaah.

Eugenia habia perdido ya la cuenta de los orgasmos que estaba teniendo.

-Aaaaaaah aaaaaah aaaaah.

Acostumbrada a tener solo uno cada vez que se tocaba esto era el paraiso tras haber encontrado el infierno.

-Aaaaaah aaaah aaaaah.

El africano salio de su culo y se corrio en la cara de Eugenia que saboreo cada gota de su leche como el mejor de los manjares.

-Eres una puta que no hace mas que correrse y por eso recibiras cincuenta azotes.

-Si Mi Dueño.

Atada al techo del local los azotes cayeron sobre la espalda de Eugenia uno tras otro, pero al llegar al numero veinticinco Eugenia volvio a correrse, y con cada azote tenia otro orgasmo. Treinta y cinco azotes y llevaba diez orgasmos uno por cada azote.

-Eres una puta blanca que no deja de correrse, eso habra que corregirtelo.

El africano cambio de posicion y el primer azote iba a caer sobre sus tetas.

-Awwwwwwwwwww.

En ese instante Eugenia desperto.

Todo havbia sido un sueño.

Su cama estaba mojadisima de los orgasmos que habia tenido y a su lado el libro, BDSM: Si eres mujer y lees este libro te convertiras en una sumisa obediente a los deseos del primer hombre que veas.

-Hubiera jurado que el titulo era diferente la primera vez que lo lei.

AMO VEDRAPONTE

FIN

Comentarios: Gracias a slipper y kitonu por sus comentarios y a todos los que me escriben por mail.

Este relato si tendra segunda parte algo que he decidido al concluir el relato a veces las historias se escriben solas.

Comentario extra: Hay muchas referencias a autores y libros que todos conoceis pero hay una en particular que es una pequeña venganza mia.

La seduccion de los inocentes de Fredic werthan: Este libro fue escrito por un psicologo en la decada de los 50 defendiendo que los comics eran los causantes de la delincuencia juvenil. El libro tuvo tanta repercusion que el senado de los Estados Unidos abrio una comision de investigacion. Las editoriales se asustaron y crearon un codigo de autocensura al que habia que afiliarse para que te dieran el visto bueno, este codigo perduro hasta muy recientemente principios del siglo XXI. Fue tal la locura durante los años 50 que los padres llevaban los comics de sus hijos a las plazas y los quemaban en hogueras, por eso es una ironia que en este relato se queme este libro que por su titulo puede inducir a otras cosas.