Sobrevivir al matrimonio en pandemia

Subsistir a un matrimonio en plena epidemia

Antes de nada, agradecer tantos a aquellos que me leéis como los que me ponéis un comentario, ya sea mediamente al mismo portal de www.todorelatos.com como a mí email, pues por vosotros me dais animo a continuar, siguiendo a plasmar mis confidencias. Deseando haceros participe de alguna forma de cada una de ellas, no quedándome otra que plasmarla mediante confidencias, experiencias de mi vida. Un desahogo tan verídico como tantos, no plasmado como realmente sucedió pues los hechos y momentos son difícil de exponerlo con palabras.

Hoy os relataré una experiencia más que me ha ocurrió precisamente en este año de epidemia, año que va a su fin no como deseamos con este virus, cuyo confinamiento obligado, aunque necesario, debemos cumplir. Estamos ahora con el inconveniente del cierre perimetral de municipios, donde yo por suerte como otros, tenemos nuestro pase laboral que nos justifica. Este ‘encierro’ para unos ha venido a tomarse la vida con filosofía, pues bien hemos comprendido que con nada venimos y con nada nos marchamos, pero también nos ha servido para conocer a esa otra persona con la cual convivimos, persona que crees que es la media naranja y que vez, como de medía ha dejado en algún momento, pues nos centramos muchas veces en todo menos lo que tenemos. Precisamente por esto, llevamos unas semanas por no decir meses muy duros de trabajo, cumpliendo en la manera de lo posible con todo, realizando con mucho trabajo que todo esté bien, cumpliendo con las medidas de seguridad adoptada. Tiempo que necesitamos un desahogo, deseando coger unos días de descanso para reponer fuerza, cosa que íbamos a coger todo, ese puente de diciembre que estaba a la vuelta de la esquina. Y raíz de esto, comienza mi nueva experiencia…

Pues como he dicho, sorpresa como la de este último puente, puente que hemos dejados a los cri@s en casa de su hermana, pues los pobres querían estar un tiempo con sus primos, ya que no pueden quedar en casa de sus amigos. Y nosotros… pues los planes eran que cada uno a lo suyo, donde mi mujer era irse a casa de una ‘amiga’, según ella para emanciparse. Aunque su hermana no dejaba de decirnos que aprovechemos para darnos cariño, no dejaba de enzarzarnos a modo de pulir nuestras diferencias, recordándonos que no podemos salir por la pandemia. Y mi idea era trabajar desde casa, y buscarme algo que entretenerme o que me entretuvieran, pero antes de comenzar esos días de ‘descanso’, tocaba finalizar la jornada laboral, donde siendo miércoles debía de terminar mis proyectos, deseando de salir de trabajar. Mire el reloj y dije para mí mismo… ‘por fin termine de trabajar’, estaba deseando llegar a casa, ducharme ponerme cómodo y tirarme en el sofá, eso o coger la PlayStation y jugar al Fortnite, pero fue salir y unos compañeros convencerme a tomar unas cervezas. En un principio no deseaba salir, pues se cómo acabaría, no siendo de otra manera que caliente perdido, no deseando llegar a casa y no poderme comer una rosca, pero no me quedo otra. Pues mi compañero no dejaba de decirme…

“Venga tío… tenemos hasta el comienzo del toque de queda, quien sabe si encontramos una piba y nos da una alegría, venga joder anímate”.
Y es verdad, teníamos tiempo hasta las diez de la noche, hora en los cuales comienza el toque de queda, suena a chiste que en tiempo de paz haya esto, pero bueno. Fue acercarnos a un bar cercano, sentándonos en los veladores de la calle, estando abrigados poco importa, comenzando la típica conversación de mujeres. Donde al rato se nos une las compañeras de la oficina, compañeras como Ana (29 a), Alexa (24 a), Mariana (19 a), Lulú (36 a) o Verónica (44 a). Donde no hay una que no dejaba de tirar indirecta a los presentes, no dejando de meterse tanto con los novios como maridos, siendo Lulú la primera en hablar, soltando la ‘perlita’…

“Pufs!!, pues yo estoy deseando probar cosas nuevas, y de paso no me importaría encontrar un hombre que me satisfaga”.
Cara de asombro y estupefacción tenían todos los hombres, pues las chicas no dejaban de reír ante nuestras impresiones, donde más de una decían…

“Chicos… donde están esos machitos, ¡esos que tanto dan al pico… eeehhh!!”.
Y otras…

“Eso… eso, ¿dónde están esos que tanto dicen que hacen y luego te enteras que ni la mitad es cierto… eeehhh!!?”.
Dándose algunos por aludidos, volviendo a soltar Lulú…

“Pues sí… yo necesito a un buen macho, uno de esos que me hagan aullar, no digo que mi Antonio no lo haga, pero el muy tonto cuando dijeron que con esto del coronavirus no se puede follar, no veáis como de cumplidor se puso con esa jodida recomendación”.
“Como que el muy cabrón, ¡me ha dejado cerca de tres meses a base de dedos y de juguetes… uuuffff!!, como que últimamente estoy que me subo por las paredes… ja ja ja”.
Viéndonos las caras los unos a los otros, donde por la expresión de algunos puedes pensar que no ha sido el único ese tal Antonio, expresiones de unos y carcajadas de otras. A modo de cortar la conversación de mi compañera Lulú, y ante la carita que tenía Mariana de cortada, se me ocurrió preguntarle…

“Bueno Mariana y tú qué opinas, pues con tus diecinueve añazos estas para arrasar, ¡no me dirás que tu novio no te satisface… eeehhh!!”.
La compañera sonríe, compañera que es becaría en la empresa, creo que enchufada de algún jefe, pero bueno a pesar de eso la chica promete, una universitaria que esta… cañón, cuyos pechos firmes… despunta, tanto como su proyección en la oficina. Está un poco cortada, pero animada por el resto de sus compañeras, está se anima y suelta…

“Bueno, pienso que lo de mi novio es transitorio, pues no me quiero amarrar todavía, además para tener algo serio me gustaría con hombres que fueran mucho mayores que yo”.
Ríen muchos, mirándose los unos a los otros, como si pensaran estos que tienen posibilidades con la chica, quedándose la pobre un poco más cortada que antes. Coge Ana y le sale al paso, soltándole…

“Anda con la niña y parecía tontita que no sabía hablar, mira que eres ilusa… claro que todas queremos eso cuando comenzamos, pero al final es el amor quien nos ata”.
“Pero tú con ese cuerpazo, esa carita y esas tetas no vas a tener problema, yo en cambio me tengo que contentar con lo que tengo en casa, ¡pues quien va a querer estar con una chica gordita… a la cual le sobran michelines… eeehhh!!”.
Cortando Alexa a Ana, no dejándola hablar y recordarle que habían salido a tomar algo y pasarlo bien, disculpándose y dejando que las demás hablaran. Dejando paso a Alexa, pareciendo aquello más un programa de cotilleo o tipo de eso ‘Mujeres y hombres y viceversa’, pues sus comentarios son cada vez más fuertes y con doble intención, eso o es el alcohol o las mellas por el dichoso confinamiento perimetral. Bueno, pues eso, coge Alexa suelta…

“Pues yo soy una chica que me considero caliente, me gusta ver sexo y que me vean teniendo… ja ja ja”.
Ante nuestras expresiones, no perdiendo oportunidad, coge y continua…

“Me considero una chica traviesa, deseando experimentar a pesar de mis veinticuatro años, ¡me gustan los hombres mayores… mmm!!”.
Siendo uno de mis compañeros, uno tan salido como el resto o incluso más, compañero que coge y le suelta…

“Coño… especifica más, no te calles ahora… ja ja ja, dinos que requisitos pides… ja ja ja”.
Coge Alexa, viéndose envalentonada, suelta…

“Pues los hombres mayores, me gustan sobre todos aquellos que estén entre los treinta y los cuarenta años, eso sí… y que sean casados, ya que estos no dan problemas, aunque eso sí… más de una vez he hecho excepciones con algún que otro solteros”.
“Pues el requisito es sencillo, busco tíos que tengan la verga grande y mucho aguante”.
Íbamos ya por la cuarta ronda, animados por la conversación, donde nosotros los chicos prácticamente decíamos tonterías, bueno debo especificar… ellos decían tonterías, pues como bien sabe de mí, dicen que soy muy recatado cuando somos acompañados por alguien que no es del entorno, siendo ellas precisamente a las que me refiero. Nos mirábamos los unos a los otros, donde los chicos también soltaban sus preferencias, fantasías o simplemente tonterías, acabando por decir Verónica…

“Creo que me toca a mí… verdad, me da un poco de vergüenza, pero bueno un día es un día y creo, que lo que diga no saldrá de aquí”.
Verónica es jefa de un departamento, mujer de cuarenta y cuatro años, que la verdad no se le ve tan mal, como diría un compañero… ‘aun esta asequible’, pero bueno. Pues está coge y dice…

“Pues yo que queréis que os diga chicas, a mí me da igual que sean jóvenes o mayores, casados o solteros. En mi caso, os puedo decir que con mi marido tenemos una vida sexual muy aburrida… demasiado monótona”.
Dice y continua…

“A mí me gustaría experimentar cosas nuevas, me encanta los juguetes y sobre todo la penetración anal, me gustaría conocer a un hombre que me enseñe a disfrutar de una vez”.
“Un tío que en la cama me haga sentir mujer, no pido que tenga una buena herramienta… que luego no saben ni utilizarlas, sino uno que tenga resistencia y que me aguante hasta el final”.
Esta confidencia sí que me dejo perplejo pues la verdad viniendo de ella no lo esperaba, pero me vi sobresaltado cuando siento una mano posarse sobre mi muslo, mano que con cautela bajo la vista y descubro que esta mano es de Alexa. Mujer que sonríe a los presentes y que disimula, ya que todos estamos entre ‘guasa’ y confidencias, soltando obscenidades, abiertos, pero no dando oportunidades, pues eso que la verdad nadie está atento. Mano que siento como asciende desde mi muslo hacia mi entrepierna, me mira y espera una reacción por mi parte, reacción que posiblemente sea que la aparte, pero en vez de eso poso mi mano sobre la suya y presiono a modo de que note como la tengo, siendo ella la que finalmente la aparta, como si fuera cogida en su propio juego. Lulú y Verónica ríen juntas, soltando ambas…

“No vez somos iguales, mujeres que esperamos lo mismo de nuestros conyugues, somos mujeres casadas… mujeres consideradas maduras, trabajadoras y amas de casa”.
“Mujeres que cuando llegamos a casa con nuestros maridos, deseamos que estos nos den buen sexo, cosa que no es así y que estos prefieren antes ver futbol, y estamos cansadas de no tener un buen sexo”.
“A que no veis mal… que pidamos buen sexo, solo queremos divertirnos y porque no, conocer a un desconocido que, sin compromiso… nos dé una buena follada”.
Bien recuerdo las risas de estos, tanto de las chicas como de los compañeros, todos pasándonoslo bien, sobre todo por la cara de Alexa cuando después de mostrarse tan abierta, se ve que es ella la de mucho piquito y poco hacer. Lo de recuerdo es cuando se me ocurrió acercarme a Ana, aprovechando el bullicio y la penumbra de donde estábamos, soltarle…

“Pues a mí me pareces muy guapa y de buen ver, no lo digo por decir, sabes bien que no soy persona de soltar cosas por agradar, pero la verdad es que me ponen las chicas rellenitas y donde coger”.
Recuerdo su cara, cuya expresión sorprendida fue su primera reacción, pero segundos después sonríe y dice…

“Tranquilo… Superman… tranquilo, no corras tanto que ante todo soy una mujer casada, no pasa nada porque nos hayamos abierto los unos a los otros”.
“Pero una cosa es que nos hayamos abierto de mente y otra cosa, es que piense que me haya abierto de piernas”.
Me quede cortado, pero la verdad es que me envalentone y más ante el calentón que tenía, calentón sobre todo por culpa de Alexa, además veía en Ana una oportunidad de poder saciarme y de paso saciar a ella. Era una mujer de buenas curvas, una mujer rellenita de donde poder agarrar, no solo me refiero al tamaño de sus pechos, sino a su trasero… uuummm!!. Ana tiene veintinueve años mal llevados, pues en verdad aparenta treinta y cuatro al menos, mujer de estatura media, midiendo el metro sesenta y muchos aproximadamente. Una mujer como he mencionado metida en carne por no decir gordita, cuyo peso echaría entre los cien a ciento diez kilos, y bastante atractiva, casada y que sepa con un hijo. Pero con un marido que supuestamente no le echa cuenta, entrándole precisamente por ahí, comenzando a hablarle e incluso comparándole con mi mujer. Comentándole un poco mi día a día con mi esposa, donde estábamos regular y por culpa del confinamiento se había agraviado más, contándole que incluso no hay sexo, pues el que había era por cumplir o por necesidades, pero siempre cuando ella quería, contándoles penurias que se vio muy identificada. Viendo que iba por buen camino, acabe por soltar un comentario a modo de…

“Sabes, me considero un hombre muy complaciente, soy de esos que creo que una mujer debe de gozar tanto o más que un hombre”.
Ella sonríe y calla, aprovechando para decirle…

“Entiendo tu situación, supongo que se te será difícil soportar y aguantar el amor sin sexo, dura penitencia es esta de la abstinencia”.
Conversación que lleve hacia el sexo, donde le mencionaba que el tiempo ni personaba estos años, tiempo que con la vejez nos hará mal. Sorprendido cuando ella te suelta…

“Pero peor se lleva, cuando te enteras que él te es infiel, no te imaginas lo difícil de llevar que es, quizás más aun cuando descubre que esta liada con una chica del gimnasio, que además es la mitad de lo que soy yo”.
Comienza a contarme más de habérselo pedido yo, como era el al inicio de su relación, y como era ella, contándome…

“Yo era una chica que hasta que descubrí el sexo era normal, luego pues eso… me encantaba hacerlo tanto como podíamos, teniendo siempre ganas de follar, me llevaba todo el día con deseo, soltándome mi novio de vez en cuando… ‘tú eres ninfómana’”.
Ríe por no llorar… más bien creo, pero sigue hablando, sigue abriéndose…

“Joder y todo porque fue el quien me envicio, yo era de esas que con solo pensar o recordar cómo me penetro, estaba súper excitada y comenzaba a masturbarme, no quedándome satisfecha con un orgasmo sino con dos e incluso tres, ¡deseando que una polla a ser posible gorda me penetre bien fuerte… uuummm!!”.
Ríe nuevamente pero ahora sonrojada por lo que me acaba de soltar, dejándome la verdad bastante sorprendido, pero río también por no aparentar que me había asustado tanta y tan clara confidencias. Cogiendo y dice…

“No sé porque, pero me siento a gusto hablando esto contigo, me gusta el poder conversar con un hombre que me entienda, no me explico porque motivo no lo hemos hecho antes, quizás porque te tomaba por como sois”.
Volviendo a reír, posando una de sus manos en mi rodilla y soltarme eso de…

“No vez… ya me tienes que me subo por las paredes, ya tengo las bragas empapadas”.
Echándole valor y sobre todo huevos, cojo y le introduzco mi mano entre sus muslos por debajo de su falda, palpando sobre sus medias hasta llegar a su entrepierna, deslizando la mano, rozándola con la yema de un par de dedos su coñito… uuuffff!!. Sintiendo la humedad que tanto habla… joder, cuánta razón tenía, si hasta parecía que se había orinado encima, ella me miraba tan asombrada y sorprendida como yo al dejarme. Mano que saque y que por intuición me los lleve a boca, saboreándolos por muy asqueroso que pareciera, pero deseaba saber su expresión. Soltándome esta…

“No me hagas eso… por favor, no me seas malo que una está muy necesitada”.
Momento que miramos a nuestro alrededor, dándonos cuenta que nadie está atento a nosotros, ya que continúan con la conversación, no dejando de beber, viendo que las cervezas han dejado paso a los cubatas, mientras pican frutos secos. Viviéndonos a mirar a modo de continuar, diciéndome…

“Sabes, decía mi marido cuando éramos jóvenes, que yo era una mujer multiorgasmica, una mujer muy apasionada, intensa, fogosa, cachonda y ardiente, una mujer a la cual le encanta disfrutar del sexo y hacer que lo disfruten”.
Me mira muy sería y dice…

“Lo primero que debes de saber… es que no me gustaría mezclar el placer con el trabajo, se por conocidos que, si sale mal, uno de los dos sale mal parado, ya sea sentimentalmente por el conyugue como laboral”.
“Pero esto que acabas de hacerme… pasa de la raya, ya estaba súper excitada por la conversación, pero ahora te puedo asegurar que me has puesto muy cachonda”.
“Si paso la línea del compañerismo a algo más, puede ser que no quieras que luego paremos, te lo digo porque como intentes algo más, no te permitiré que me dejes así… tendrás que cumplir”.
Suelta tajantemente, comentario que ya no hay vuelta atrás, comentario que significa lo que tiene que significar, no sonrió sino le miró fijamente y con deseo, sintiendo incluso una fuerte erección como pocas veces la he notado. Ella vuelve a sonreír… pero una sonrisa nerviosa, cuyo rostro la ilumina, mostrándola ruborizada e incluso avergonzada, quizás como preludio a lo que íbamos a hacer. Cojo y le di a entender que me siguiera el juego, ella asienta. Comenzando a bostezar, levantándome y decir a los compañeros que me marchaba, perro antes iría al aseo, comentario absurdo, pero conveniente a modo de que está pusiera su excusa si deseaba algo más. Pero en vez de excusarse está por algún motivo, acabando por pedirme…

“Espera José, mira sino no es mucha molestia, podrías acercarme a mi casa y así de esta forma, no tengo que molestar a Verónica que me lleve, dejándola pues veo que se lo está pasando bien”.
Bien me acuerdo la cara de Verónica al mirarme tras la petición de Ana, mirada como si fuera un ruego a que me la llevara, cosa que acabe por aceptar y cuando me incline a modo de despedirme de Verónica, está me dice…

“Tened cuidado por el camino”.
Pero fui a ponerme derecho, cuando está tirando de mi mano hacia ella, vuelve a decirme al oído…

“Tienes protección… no te cortes si no tienes, dime si lo necesitas… te doy un par de condones si quieres, no te preocupes de que llevo de sobra en el bolso”.
Claro está le hice ver que llevaba, pero me sorprendió muchísimo Verónica, no pensaba lo preparada que estaba, dándome que pensar que esta, sí que pensaba que esa noche caía algo, dándome por mirar y suponer que compañero sería. Pero bueno, pues eso, cogimos nuestras cosas, nos colocamos la mascarilla y nos encaminamos hacia dentro del local, cogiendo dirección hacia los aseos, donde precisamente Ana iba a tomar unos que había a la entrada. Tomándola del brazo y tirar hacia mí, indicándola que íbamos a otros, otros que estaba en la planta inferior, tire de ella hacia unas escaleras que dan a la planta baja. Debo mentar, que antes cuando llegaron las compañeras, me fije en lo bien y arregladas que estaban, no perdiendo detalle de cada una de ella, pero sobre todo en cómo iba Ana… sobre todo por ese escote… uuummm!!.

Mientras bajaba me percate de lo elegante y sexy que iba, llevaba una falda plisada la cual le llegaba a la rodilla, una camisola con palabra de honor y escote pronunciado, medias y unos zapatos. Bajamos y antes de entrar me percaté que en el interior no había nadie, metiéndonos a toda prisa en uno de los baños, cerrando la puerta con pestillo y cuando me gire, cogió esta y se me abalanzo, quitándome la mascarilla con una de sus manos y comenzar a darme piquitos, siguiendo por morderme los labios y finalmente comernos la boca con lengua incluida… aaahhh!!. Fue un momento para rodearla con los brazos, brazo que rodee su cintura al tiempo con mi otra mano la tome por el cuello, no dejándonos de besar, no pensando en nada más, incluso a pesar del morbo que nos cogieran… uuummm!!.

Continuamos besándonos con ansias y con la pasión de unos quinceañeros, llevado por la excitación deje de besar sus labios para buscar su cuello, labios que deslice y que esta se estremeció… uuummm!!. Siendo ella la primera en actuar, dirigiendo una sus manos a mi entrepierna, tocando y magreando, pensando está lógicamente no quiere perder el tiempo… uuummm!!. Palpaba y comenzó a tirar de mi cremallera hacia abajo, cosa que yo llevado por la excitación… cogí uno de sus pechos, apreté con suavidad y pellizque su grueso pezón, soltando ella un gemido… aaahhh!!. Cogiendo ella y tras dejar mi bragueta, cogió y tiro de su camisola hacia abajo, aprovechando su amplio escote y sacar sus senos fuera… uuuffff!!. Senos que rápidamente libero del sujetador, ofreciéndomelos como si me pertenecieran, enormes pechos que parecen estar hechas para hundir en ellas la cara y para sentirlas, mientras se las magrea, se las besa y chupa… aaahhh!!.

Cosa que ella finalmente me toma mi cabeza, como si me hubiera leído la memoria, pues coge y tomando mi cabeza con una de sus manos, me la conduce hacia uno de sus grandes pechos. Pecho que chupe con ansias, lamí desde la mama hasta esa gran laureola de sus pezones, saboreándolos con gran placer, chupando y absorbiendo de esos enormes y empitonados pezones, dando a parecer que era un crio mamando del pecho de su madre… uuuffff!!. Mientras ella gemía y suspiraba, entretenida con mi miembro, pues tenía su mano dentro de mi bragueta, mano que magreaba mi polla… uuummm!!. Cogiendo en ese momento y le devolví el favor, cogí y tras soltar la hebilla del cinturón, desabotone el botón del pantalón, cayendo este al suelo por su propio peso, llevando está de nuevo mi mano hacia uno de sus pechos al tiempo que la otra, yo mismo la pose sobre sus grandes nalgas… uuummm!!. Siendo ella de nuevo quien me aparto, viendo yo cómo se agachaba, no le dije nada ni le intuí, cogió y tras colocarse en cuclillas, tomo mi miembro y se lo llevo a su boca… uuuffff!!. Comenzando a morder mi glande, lamer este al tiempo que lo frotaba por sus labios, me miraba con deseos y perversión, mirada que casi me hizo explotar cuando vi como restregaba mi glande por sus pechos… uuuffff!!. Continuando sonriente por chupármela, lamer todo mi venoso tronco hasta mis genitales, besarlos y soltarme…

“Que gorda la tienes cabrón, ¡además como a mí me gusta… uuummm!!, toda marcada de venas… uuuffff!!”.
Tras degustar de mi polla la hice levantar, comenzando de nuevo a comernos la boca, saboreando su cuello y senos, no dejando de magrear su culo y ella en todo momento gimiendo y suspirando. Introduje mi mano bajo su falda, bordee hasta llegar a la cinturilla de su pantimedias, metí la mano y llegue a sus braguitas, pudiendo por fin llegar a su encharcado chochito… uuummm!!. Comenzando a juguetear con su vulva, ¡frotando con suavidad sus labios vaginales… ooohhh!!, mientras continuaba besando su cuello y magreando uno de sus senos, no dejando ella oportunidad de masturbarme… uuuffff!!. Volviendo a apartarme de ella, viendo como tras bajarse de esos tacones, coge y comienza a bajarse las pantimedias hasta sacarla por los pies, quedándose con sus braguitas, volviéndose a colocar los zapatos. Me mira y tras empujarla yo hacia la zona de los lavabos, cojo y la empujo hasta la encimera de los lavabos, ayudándola a sentarse a pesar del miedo suyo a caerse, separe sus piernas y dirigí mi boca a su entrepierna… uuuffff!!. Ella inicialmente no me dejaba, pero tras apartar sus braguitas y darle un lametón desde el mismo perineo hasta su clítoris, esta no solo me oprimió mi nuca contra su coñito, sino que pego tan gemido que se me pusieron de corbata. Comenzando ahora a lamer y chupar, dedicándome sobre todo a estimular el clítoris, deslizando la yema de mi lengua en movimientos lentos en círculos, ¡alternando con movimientos con más fricción… uuummm!!, ayudándome en esos momentos con mi dedo índice. Ella presiona mi cabeza con fuerza, tal era la presión que prácticamente tenía mi nariz metida en su orificio, llegándome a faltar el aire en algunos momentos, no dejando de gemir y suspirar, soltándome…

“No pares… no pares… aaahhh!!, sigue… sigue… uuuffff!!”.
No pare, pero me ayude de mi dedo corazón, dedo con el cual ejerzo presión dentro, presionando con movimientos circulares en la parte alta de su vagina, presionando con suavidad ese pequeño bulto… ooohhh!!. Sintiendo como ella se contrae e incluso tiene contracciones y convulsiones, ¡siendo su respiración agitada y jadeante… ooohhh!!… uuuffff!!. Respiración cada vez más acelerada, presionando su pelvis para dar mayor placer, llegando ella misma a ayudarme, cuando comienza con dos de sus dedos a presionar con movimientos frenéticos sobre su clítoris… uuuffff!!. Cuando para esos momentos no dejo de chupar y succionar sus labios vaginales, mientras mis dedos emula la penetración, deje de estimular su clítoris, dedicándome a acariciar las paredes vaginales internas… ooohhh!!. Ayudándome con dos de mis dedos, moviéndolos hacia adentro o hacia afuera, alternando con girar estos en círculos, ¡lentamente y de forma constantemente… uuuffff!!, emulando la penetración… dentro y fuera… ooohhh!!. Acabando ella entre gemidos y convulsiones en un tremendo orgasmo. En ella son risas tontas y sonrojada, diciéndome…

“No me mires ahora, no mires que me da vergüenza”.
Pero no me detengo, pues como amante del sexo oral, práctica que adoro realizarlas, sé que después del orgasmo, la vagina comienza a relajarse y a aflojar. Siendo mi objetivo no dejarla, pues deseo prolongar el placer y las contracciones, manteniendo mis dedos dentro por mucho que ella no me dejara, ¡acariciando suavemente aumentando la presión… uuufffff!!. Presión y caricias que le doy durante al menos cinco minutos… uuummm!!, observando como esta entre suspiros y contracciones, comienza a gemir y sin dejar de estimularla, acaba en un nuevo orgasmo… ooohhh!!. No deja de jadear, no deja de respirar agitadamente, no se ha repuesto aun del segundo orgasmo cuando sin dejarla descansar, acabe por hacerla bajar de la encimera, girarla y quedando de espalda a mí. La incline hacia adelante, quedándome con su enorme trasero en pompa, acariciando este con suavidad y llegar a escucharla…

“No por mi culo… no, me gustaría… pero hoy no, además no estoy preparada”.
Tras hacerla callar con siseos, cogí sus bragas y aunque inicialmente pensé en echarlas a un lado, acabe por bajárselas hasta los tobillos, pasando mi glande por su nalgas… uuummm!!. Deslizándolo por entre sus glúteos… ooohhh!!, restregando una y otra hasta sentir como mi tronco se deslizaba por sus labios vaginales… aaahhh!!. Llegando a escucharla suplicarme que se la metiera, siendo ella misma quien tras presionar con su mano mi glande, sentimos como la penetre, sintiendo un ardor que supuestamente era por su mismo himen… uuummm!!. Comenzando ella a gemir, mientras yo me movía lentamente, deteniéndome unos segundos que llegaron a parecerle minutos, pues fue ella quien comenzó a moverse, culeando hacia atrás… ooohhh!!. Convirtiéndose prácticamente en un mete saca, no deteniéndome hasta que la tuvo toda dentro, no dejando de gemir y suspirar, incluso me vi irreconocible cuando me dejé llevar por la excitación, comenzando a pegarle un par de cachetes a modo de azote, soltándome ella…

“Síiii… uuummm!!, dame más… uuuffff!!, castígame… aaahhh!!”.
Comenzando a moverme con mayor velocidad, embistiéndola con fuerza al compás de sus gemidos y suspiros, acelerando dejando de tomarla por sus caderas para sujetarla por los hombros… ooohhh!!. Ella para esos momentos comenzó a insultar y a soltar obscenidades, alternando con los sollozos y quejidos… uuuffff!!. Mano que una aparte de su hombro para coger con fuerza su pecho… uuuffff!!, poniéndome cada vez más al ver su cuerpo y expresión reflejado en el espejo… ooohhh!!. Disfrutando al ver como esos grandes pechos botaban, ¡como si fueran campanas se movían de delante hacia atrás al compás de mis embestidas… uuuffff!!, disfrute hasta que esta me empujó hacia atrás con fuerza, sacándose mi polla de su interior, viéndome sorprendido una vez más.

Bajándose de la encimera de los lavabos, empujándome hasta que mis pies toparon con el wáter, quitándose las braguitas con un simple tirón de uno de sus pies. Dejándome caer hasta que mis nalgas chocaron con la fría tapa, siendo ella la que, tras subirse la falda, acabo por dejarse caer despacio, tomándola por su cintura al tiempo que sujetaba mi polla. Sintiendo como mi glande iba alojándose dentro de su orificio… ooohhh!!, como fue entrando hasta que sus nalgas descansaron en mis muslos… aaahhh!!. Ella se arqueo y suspiro, echándose hacia delante al tiempo que me ofrecía uno de sus senos, senos que mordí con placer y fervor, comenzando ella a botar… aaahhh!!, mostrándome que buen amazona es… uuuffff!!. No dejándome de decir…

“No te corras aún… no te corras por favor”.
En ningún momento le avise que me venía, no le dije y menos le di a entender, simplemente suspiraba y disfrutaba de esta enorme mujer, disfrutaba de su esbelto y gran cuerpo, no dejando de atender tanto a sus pechos como a su trasero… ooohhh!!. Estuvimos a los quince minutos o quizás fueron menos, cuando ella entre gritos y lamentos, ¡apagados gracias a Dios por su boca al morder mi hombro… aaahhh!!, bueno eso y las convulsiones, me hicieron saber que había tenido un orgasmo… ooohhh!!.

Disfrutando de esta gran mujer, mujer tan calladita y modosita en la oficina, descubriendo que era todo un volcán… ooohhh!!, mujer inquieta que no se estaba quieta, pues tras su orgasmo… uuuffff!!. Esta volvió a sacársela… dejándome sorprendido, pensé que acabaría por darme una mamada para terminar, pero me demostró lo equivocado que estaba, pues colocándose de espalda a mí, retrocedió y se inclinó hasta volver a introducírsela… uuummm!!. Metiéndosela nuevamente, comenzando a moverse otra vez, volviendo a gemir y jadear, moviéndose al compás de sus resoplidos y suspiros… aaahhh!!. Dejándola ya, tomando por imposible que silenciara sus gemidos, llegando a acelerar sus movimientos, sintiendo como esas paredes vaginales se estrechaban y oprimían mis polla… ooohhh!!. Animándome a cogerle los pechos, cosa que estaba haciendo ya… uuummm!!. Soltándome…

“¿Cuándo te vas a correr… uuummm!!?”.
Descubriendo como esta mujer disfrutaba… uuummm!!, y como de indecisa era en el sexo, pero la verdad es que estaba disfrutando de lo lindo, quizás más aun al verla disfrutar en cada una de sus posiciones… aaahhh!!. Moviéndose cada vez más rápido, siendo es amazona que me demostró desde el inicio, y entre suspiros por mi parte le hice saber que me iba a venir, no dejando ella gemir, jadear y suspirar… uuummm!!. Comenzando yo entre gemidos y convulsiones a venirme, ¡cosa que ella al tiempo que se estremecía… uuummm!!, me hizo saber que también… ooohhh!!. Quedándonos ambos inmóviles, yo por supuesto al estar debajo de ella… mientras ella permanecía sentada encima, levantándose poco a poco mientras entre lamentaciones, no dejaba de decirme…

“Me duele todo, una ya no está acostumbrada a esto, me has dejado molida”.
La escuchaba estupefacto, pensando que quizás era al revés. Fue sacarla y ver como seguía morcillona, no había perdido apenas erección, cogí y me quité el preservativo que estaba impregnado en tanto fluido de ella, bueno eso como mi entrepierna. Sin pensar en mi a limpiarme, ayude a ella a recoger sus prendas y a arreglarse, limpiándola algún que otro resto con toallitas, luego ya me toco vestirme yo. Dispuesto ya a salir del baño, temeroso porque nos hubieran oído, cosa que según pareció no fue, salimos del aseo y subimos las escaleras hasta acceder arriba, acabando por salir a la calle. Donde pudimos ver que los veladores estaban vacíos, dándonos cuenta que claro esta nuestros compañeros ya no estaban, marchándonos hacia mi coche, poniéndome en camino hasta su casa. Camino que durante el trayecto le venía a su mente lo que hemos hecho, sintiéndose culpable por momentos, pero luego se arrepentía, llegando a posar su mano sobre mi entrepierna, apretando y preguntando…

“Perdona si me he dejado llevar, deseaba disfrutar y no he podido remediar llevar las riendas, estoy acostumbrada a coger las pocas oportunidades que tengo”.
“No te haces una idea la poca resistencia que pone un consolador de látex dentro de mí, como de callado se muestra dejándome hacer a mí, dándome placer hasta que cumple con su cometido”.
“Pero fuera aparte de eso, creo que he estado bien… no”.
Respondiéndole…

“Yo creo que sí, no estoy dentro de las tres cosas que pedias en un hombre, pero creo que te ha gustado”.
Respondiéndome ella…

“Cumples de sobra, no te haces una idea del tiempo que no había llegado a venirme dos orgasmos, pero cinco tío… cinco… joder, creo que quizás fue en mi noche de bodas al menos, creo que voy a tener que marcar este día en el calendario… ja ja ja”.
Sonriente me suelta con un tono como de agradecimiento, cosa que no comprendo el porqué, pues pienso que quizás cualquier otro, podría haber hecho lo mismo que yo. Diciendo…

“Bueno pues cumples de sobra, aunque de mis tres preferencias cumples con dos… buen grosor y resistencia, ¡y aunque dije longitud… pero con esa boquita y esa lengua estas más que de sobra… uuummm!!”.
“Además, veo que tú no has tenido suficiente, pues la tienes morcillona y eso significa que aun tienes ganas, ahora la que se siente mal soy yo”.
Tras un breve silencio, me suelta…

“Sabes que hay rumores en la oficina sobre ti, rumores que dicen que te gusta tanto el pescado como la carne, ya sabes que te gusta tanto dar como recibir”.
Preguntándole sorprendido…

“Así… y tú qué opinas”.
“Bueno y en el caso que sea cierto, pasaría algo, hubiera sido diferente”.
Ana me respondió…

“Bueno la verdad es que dudaba, pero me has demostrado que no es así”.
“Pero si fuera así… me da igual la verdad, y si eso ha sido una fórmula para que funciones de esta manera, ya estoy diciéndole a mi marido que mueva el culo y se lie con un tío… ja ja ja”.
Quedando ahí la cosa, abriendo la puerta del coche para salir, mirando de un lado hacia el otro, cerciorando que nadie hay y menos mira, acercándose a mí muy nerviosa, acabando por darme un muerdo… uuummm!!. Soltándome…

“Gracias de nuevo, gracias por este momento, no te haces una idea lo que lo necesitaba, me has ayudado muchísimo”.
Salir del coche y cerrar la puerta, inclinarse para despedirse, inclinación que suelto un sonoro sonido de satisfacción, no siendo por otra cosa que la visión por ese escote de sus grandes pechos… uuummm!!. Sonido que ella sonríe y suelta al tiempo que se despide…

“Anda calla… tonto, venga vete y ya nos vemos el lunes”.
“Venga vete que es muy tarde, te deseo un buen puente y una cosa… si quieres porque te sientas solo, solo tienes que mandarme un Whatsapp… vale, venga guapo adiós”.
Fue girarse y marcharse en dirección hacia su portal, observando no solo que llega bien, ¡sino admirando el culazo que tiene… uuummm!!, visión que me vuelve a tener otra erección. Pero bueno, cojo y pongo el coche en marcha, conduciendo hacia mi casa, donde tras llegar y entrar, no hay ruido alguno, todo está en silencio y es entonces cuando recuerdo que no están los cri@s, escuchando la televisión de mi dormitorio, donde tras ojear, veo a mi mujer durmiendo a pesar de ser las once de la noche. Visión que no puedo ocultar algo de deseo, visión que no me queda otra que poderla admirar cuando duerme, pues sino, no me lo permite. Bueno pues esta con tan solo unas braguitas de tipo tanga, esas que tanto odiaba en su día y que a día de hoy no puede vivir sin ellas, bueno eso y un cacho trapo a lo que ella denomina camiseta, prenda que apenas tapas sus senos. Marchándome pues comienzo a notar como me vuelvo a empalmar, metiéndome en el aseo a darme una ducha, no en mente satisfacerme, pero si limpiar cualquier evidencia de lo ocurrido, tras la ducha cena y algo de televisión, acabando por quedarme dormido en el sofá, lugar que duermo desde hace meses alternando con una cama supletoria.

Bueno un nuevo día a amanecido, tras el café me marcho a correr a pesar de ser jueves festivo, pero eso no me detiene, tras terminar llegue a casa, dando los buenos días que no son contestado y me meto en el baño. Me metí en la ducha, dándome una buena ducha y refriega, no deseando correrme pues tenía en mente un par de salidas, escucho ruido fuera, como el abrir de puerta. Pienso que quizás mi mujer ha entrado y cogido algo, no dándole importancia y tras cerrar el grifo, me dispongo a salir, encontrándome a mi mujer desnuda apoyándose con ambas manos al lavabo. Soltándome…

“Y si quizás… lo probamos por detrás”.
La visión era espectacular, no digo que mi mujer sea de infarto, pero quizás la postura de verla echada e inclinada es morbosa y claro esta sugerente, cuando salí de la ducha y escucharla, me viene a la cabeza eso de que solo me quiere cuando desea follar, teniendo que estar dispuesto para ella y donde quiera. Pero, no quise preguntarle por qué… sería de gilipollas, menos desaprovechar semejante oportunidad, no es su primera vez, pero quizás ha pasado casi un ocaso desde la última vez. Me acerco despacio con mi polla en mano, no hace falta decir como la tengo de dura, observo como mi mujer echa hacia atrás uno de sus brazos, brazos cuya mano toma mi miembro, dejando esta escapar un sonido de satisfacción… uuummm!!. No es por ser cabrón, pero creo que lo dejaré aquí, pues se me ha hecho muy largo, quizás en otra nueva confesión os cuente como acabe mi puente, ya me diréis. Bueno, pues muchas gracias por vuestros comentarios, no es una excusa, pero antes de ser publicado es corregido tanto ortográficamente como gramatical, pero que supongo que quizás tiene fallos como un ser humano.