Mi hermana, la amante perfecta

Una noche más, completamente satisfecho y exhausto, luego de haber cogido con ella por casi una hora, algo habitual en todos nuestros encuentros. Una verdadera lucha sexual, donde todo estaba permitido, sin tapujos, sin inhibiciones, solo buscando la propia satisfacción y la del otro. En la cama, un perfecto complemento, éramos el uno para el otro, ambos calientes, ambos inmorales, entregándonos por completo al sexo sin que nada nos importara, solo el placer. Nos amábamos, pero a ella no le importaba que yo estuviese casado y que yo follase también con mi mujer, le daba absolutamente lo mismo, solo necesitaba que también la atendiera a ella, sentirse mujer, deseada, saciar su fuego interno y tener mi verga dentro suyo al menos una vez a la semana.

Era la amante perfecta, jamás involucraría sentimientos más allá de una relación carnal y a pesar de ser amiga de mi mujer, nuestro secreto con ella estaba completamente seguro y nunca a nadie le diría , la razón , éramos hermanos.

Mi hermana es mayor que yo por dos años y lamentablemente su vida no ha sido para nada fácil. A los 20 años, quedó embarazada, se fue a vivir con su novio, pero esa relación no resultó, él le fue infiel, se separaron y no le quedó más opción que volver a casa con mi sobrina. Tuvo algunos hombres en su vida, pero nada importante, hasta que ya a sus 35 años, comenzó a salir con un tipo mayor, que a nadie le gustaba. Era separado ya dos veces, con varios hijos, bueno para la bohemia y el alcohol. Todos le decían que no se metiera ahí, pero no hizo caso y terminó viviendo con él, junto a mi sobrina. Fue lo peor que pudo hacer. El tipo la maltrataba, no físicamente, pero si sicológicamente, la trataba pésimo, y mi hermana, con su carácter tan sumisa, aguantaba y aguantaba.

A los 40 años, quedó embarazada nuevamente, otra sobrina, pensando que con esto el cambiaria, pero no fue así. Siguieron los maltratos y comenzaron las infidelidades de parte de él, que mi hermana aguató por 5 años , para no fracasar nuevamente, mas aun ahora con otra hija acuestas, pero la relación ya fue insostenible y lo abandono. A sus 45 años, había fracasado nuevamente , dos relaciones importantes fallidas con 2 hijas de diferentes papas.

Esta vez no volvió a casa, arrendó una pequeña casa para ella y sus dos hijas. Siempre con problemas económicos, problemas personales, la falta de un hombre a su lado, tuve que estar muchas veces a su lado apoyándola emocional y económicamente. Mi sobrina mayor era algo rebelde, conflictiva, le faltaba el respeto , muchas veces tuve que ir a su departamento a solucionar sus problemas, hasta que se fue a vivir con su novio. Nuevamente estuve ahí consolando a mi hermana. Me decía que estaba cansada, estaba deprimida, que su vida era muy complicada, que tener a mi sobrina a su edad fue lo peor que pudo hacer, que no le quedaba tiempo para ella, la falta de dinero, problemas con su ex , etc. Un mar de problemas. Sentada en el sofá yo a su lado abrazándola, cuando dentro de todo , me dice que le encantaría tener un fin de semana solo para ella , olvidarse de todo, que ni siquiera recordaba la última vez que salió sola con sus pocas amigas y menos de pegarse un buen polvo, que ya hacía más de un año que no cogía.

Teníamos mucha confianza, pero nunca había la había escuchado hablar de sexo tan directamente. Estaba sumida en una completa depresión, y preocupado me fui de su casa, pero esa frase que hace mas de un año que no cogía quedó grabada en mi mente.

Mi hermana en sus tiempos mozos tenía un físico espectacular , de tetas grandes , culona , de cintura marcada, piernas gruesas , aunque nunca sacó partido de su físico, siempre vestía ropa ancha, usaba lentes , no se pintaba , no se arreglaba , aparte de ser sumisa , muy controlada por mis padres , no iba a fiestas , etc. Hoy ya con 45 años, obviamente su cuerpo había cambiado, ya su cintura había desaparecido, algo de vientre propio de la edad, pero sus tetas ahora más grandes e igual de culona , se mantenía bastante bien, aunque claro, era mi hermana.

Pasaron los meses y yo regularmente las visitaba, jugaba un rato con mi sobrina, la sacaba a pasear , otras veces llevaba una botella de vino para tomar algo con ella y acompañarla. Otras la invitaba a comer a mi casa, pero siempre notaba un resto de amargura en su mirada, desganada, como decirlo, era de esas personas que atraen la mala suerte con su pensamiento, como que ya están sugestionadas que todo le va a salir mal y así pasaba. La chocaban, le clonaron la tarjeta, en fin, solo desgracias en su vida.

Un día, me encontraba en mi casa bebiéndome una cerveza, recién había oscurecido, cuando me llama diciéndome que tenía un problema con la luz, que algo había hecho un corto circuito y que la luces no encendían. Partí a su casa, que afortunadamente quedaba cerca de la mía. Algunas velas encendidas iluminaban tenuemente algunas habitaciones de su casa. Desconecté todos los artefactos y nada. Llamé a la compañía de electricidad y me indican que era corte del suministro por no pago.

Mi hermana se disculpó conmigo, diciendo que si se había atrasado, pero que no pensaba que se la fueran a cortar tan pronto. Que había usado el dinero para cancelar otras cuentas y se sentó en el sofá con ganas de llorar. Le dije que no se preocupara, que yo se la cancelaria. De mi móvil realicé las transacción, me decía que se sentía tan mal por abusar tanto de mi, y yo que no se preocupara, que eran solo tonteras. Estaba muy bajoneada , mi sobrina pequeña molestando quería ver televisión , notaba en su rostro la amargura , por lo que le coloque unos videos en mi móvil para entretener a mi sobrina y salí a comprar una botella de vino , para acompañarlas un rato.

Cuando volví, mi sobrina pequeña se había dormido, mi hermana fumaba un cigarro en la puerta esperándome. Entramos, servimos dos copas de vino y sentados en el sillón conversábamos en la casi en penumbras, solo con la luz de una vela. Se notaba agobiada, cansada, fumando y bebiendo como para olvidarse de todo. Yo la tenia abrazada tratando de conformarla , dándole animo y ella agradeciéndome lo buen hermano que era con ella , que se supone que era ella la mayor y que ella debería apoyarme y que era todo lo contrario, cuando entre tanto agradecimiento y abrazos, me quedó mirando y me besó. Fue un corto beso, me aleje de ella, me asustó. Me pidió disculpas, que se había confundido que no sabía que le había pasado casi colocándose a llorar. La abrace mas, le daba besos en sus mejillas diciéndole que estaba todo bien, que era una tontera , que nada había pasado, cuando sin pensarlo, la besé en los labios para hacerla sentir mejor.

Fue solo un roce de labios, pero luego vino otro y otro, hasta que tímidamente nuestras lenguas se encontraron. Fue un beso suave, lleno de amor, cariñoso , pero no se detuvo. Comencé a sentir que a ella le gustaba, tanto como a mí. Poco a poco el beso fue subiendo de intensidad, sentí que me abrazó más fuerte y cuando ya me di cuenta de lo que estaba pasando, ya era tarde, su respiración más agitada, mis manos apretando con fuerza sus brazos.

Sin dejar de besarnos, sentí su mano en mi pierna, no podía creer lo que estaba pasando, cuando en eso, su sube mas y me toca mi verga. La detuve con la mía, tratando de frenar la situación que se nos estaba escapando de las manos, pero ella me pidió que la dejara. Comenzó acariciármela, respirando cada vez más fuerte. A pesar de que me gustaba, quería detenerla, pero no tuve la voluntad para evitarlo y me deje llevar, hasta que terminé con un tremendo bulto dentro de mi pantalón.

Los besos no se detuvieron y la mano de mi hermana buscaba bajar el cierre de mi pantalón. Nuevamente intenté detenerla pero no me dejó, me dejé llevar cuando me doy cuenta mi hermana me tenía la verga afuera , apretada con su mano, masturbándome deliciosamente. Ya con eso dejé de pensar que era mi hermana y le comencé a tocar las tetas, mucho más grandes que las de mi mujer, sintiendo como le gustó recibir mis caricias en sus pechos. Besándonos y tocándonos, en la semi oscuridad , deseaba que bajara y que me la chupara, y como leyendo mis pensamientos , sin aviso, bajo su cabeza a mis piernas y la metió a su boca.

Ni en sueños se me había ocurrido vivir eso, ver la cabeza mi hermana subiendo y bajando, dándome un placer indescriptible, para luego subir nuevamente a besarme en los labios, para decirme que fuésemos a su habitación.

Pasó por el cuarto de mi sobrina, para cerciorarse que dormía y entramos a su habitación. Cerró la puerta con llave y de pie nos besamos apasionadamente. Mis manos apretaron sus generosas nalgas, atrayéndola fuerte hacia mí, sintiendo como sus glúteos se apretaban, para sentir mi verga rozando su sexo contra el mío. Rápidamente nos fuimos sacando la ropa, para caer desnudos sobre su cama sin dejar de besarnos.

Solo una vela en su cómoda y la luz del poste que entraba por la ventana , alumbraba su pequeño cuarto, dejándome ver sus grandiosas tetas , las que devoré con lujuria , metiéndomelas en la boca , chupándoselas con fuerza mientras ella gemía silenciosamente. Metido entre sus piernas, nuestros sexos se encontraron por primera vez, sintiéndola muy mojada. Solo presione un poco y me verga ya estaba dentro del cuerpo de mi hermana, llegando a lo más profundo de su ser. Comencé a cogérmela desesperado, apretando sus nalgas , recibiendo sus besos en mi oído, sintiendo sus manos en mis nalgas , apretándome más contra ella.

No pasaron ni 5 minutos y mi hermana me abraza más fuerte aun, jadeando mas fuerte y comienza acabar. Siento un abundante chorro que me moja la entre pierna, mientras ella me apretaba tan fuerte que ni siquiera me dejaba moverme. Me sentí consternado, pensando que todo había terminado tan rápido, pero no fue asi, con más intensidad mi hermana continuó cogiendo. La coloqué de lado y apegado a su espalda, amasándole sus tetas, continué metiéndosela con furia, sintiendo sus gemidos cada vez más fuertes.

La giré, colocándola de boca en la cama. Sus nalgas se veían tan ricas que no me pude contener y baje a comérselas. Le pasé la lengua por todos lados , para luego montarme sobre su espalda, penetrándola sin parar, dándole besos en su cuello y oído , diciéndole lo rica que estaba.

La quise tener encima de mí, me salí de su espalda y antes de montarme, volvió a comerme la verga con lujuria y deseo, dejándomela más dura aun, para luego sentarse sobre mí, dándome la espalda. Sus anchas caderas y su generosas nalgas ante mi vista y entre mis manos, mientras ella hacia todo el trabajo clavada en mi verga. Luego se salió y se dio vuelta y se volvió a ensartar en mi verga. Se veía exquisita con sus tetas grandes, moviéndose suavemente a los compas de sus movimientos enterrándose en mi verga. Eran tan distintas a las de mi mujer, mucho más grande y de pezones oscuros muy pronunciados. Me las colocó en la cara para que se las chupara, donde me deleite con ellas, agarrándoselas con ambas manos, chupándoselas fuertemente, metiendo mi cara entre ellas, realmente tenía unas tetas divinas.

Apoyando sus manos en mi pecho, quedó completamente erguida sobre mí, dándome un espectáculo porno increíble. Comenzó a presionándose más fuerte contra mí, mucho más intenso, se colocaba ambas manos tras su cabeza , jugando con su pelo, colocando una cara de caliente , haciendo que sus tetas resaltaran más aun, para luego tocárselas muy sensualmente , jadeando con la boca abierta. Jamás pensé que mi hermana podía llegar a ser tan caliente

El maravilloso espectáculo de mi hermana clavada en mi verga no se detuvo, comenzó a moverse más fuerte, ahora agarrándose las nalgas, apretando sus pechos y masturbándose sobre mí, gimiendo más fuerte, moviéndose mas y mas rápido, hasta que comenzó a gemir más fuerte, casi un alarido , rozando mas fuerte nuestros sexos y sentí nuevamente salir un pequeño chorro desde su concha, mientras gemía mucho mas fuerte.

Fue mucho para mí, a pesar de aguantarme lo que más pude para seguir cogiéndola, no pude hacerlo y comencé acabar dentro de ella , sin importarme nada , agarrándola de las caderas , apoyándome en mis piernas para llegar a levantarla de las embestidas que le daba, avisándole que me estaba corriendo , mi hermana se movió con más fuerza aun, alcanzando ahora si un tremendo orgasmo , botando abundantes chorros, uno tras otro, mesclados con sus gemidos de placer.

Jamás había tenido en mi vida una mujer que se corriera de esa forma tan evidente, realmente me encantó. Sentía su concha estilando, la ropa mojada, mis piernas y continué cogiéndomela hasta que ya mi verga perdió dureza. Acostados uno al lado del otro, exhaustos, todo mojado, besándonos con cariño. Un sexo como hace años no tenia, y para que decir , la experiencia más morbosa de mi vida.

Desnudos en su cama, aun acariciándonos, hablábamos de lo fabuloso que había sido. Ella me confesó que muchas veces había fantaseado conmigo, incluso desde que éramos chicos y que esa noche, todos sus sueños se habían hecho realidad. También entre risas, me reveló que ella era una mujer muy caliente, en extremo, que llegaba a pensar hasta que estaba enferma. Que como de seguro yo ya me habría dado cuenta, y que aparte era multiorgasmica, que no le era difícil acabar y que de todas formas después de hacerlo, seguía disfrutando. Que al momento de acabar, disfrutaba como loca, que para ella era lo mejor del mundo , incluso me comentó que ese fue uno de los problemas que también tenía con sus parejas , que siempre tenía ganas y ellos se aburrían. Yo le conté que al contrario, con su cuñada, el sexo no era muy seguido, que tenía que andarla buscando, muchos rechazos y que si lo hacíamos, ya me podía olvidar de tener sexo en al menos una semana. Ni intentar buscarla cuando estaba dormida, sexo oral hace años que no lo hacíamos. Que ya era una aburrida rutina

Mientras me escuchaba quejarme de mi mujer, apoyó la cabeza sobre una de mis piernas y me la comenzó a chupar, a pesar de que mi verga estaba completamente flácida. Pero con arte y maestría al poco rato, volvió a colocármela dura.

Terminé cogiéndomela nuevamente, en cuatro patas sobre su cama y yo de pie, dándole con todo. Me encantaba la forma de gemir, como movía el culo, como giraba la cabeza mirando hacia atrás , mientras me pedía que le diera verga. Acabamos en la cama, en un fabuloso 69 , con mi hermana montada sobre mi , devorándonos nuestros sexos, cuando me avisa que ya no aguantaba más. Sabiendo su forma de acabar, ni siquiera me corrí, al contrario, con la boca abierta, pasándole la lengua hasta el fondo, esperé ansioso su orgasmo. Un abundante chorro inundo mi boca y mi cara, el que tragué fascinado, al mismo tiempo que yo descargaba mi leche en la boca de mi hermana.

Fue un encuentro sexual como hace años no me pegaba, delicioso, grotesco , caliente a más no poder, fácilmente podría decir el mejor de mi vida. Nos besamos con el sabor de nuestros fluidos, aun tocándonos con ganas, pero ya era muy tarde, aunque no quería hacerlo , debía marcharme. Mi hermana me pedía que no me fuera, pero ambos sabíamos que no podía quedarme. Me tuve que dar una ducha rápida, para sacarme su olor, aunque sabía que mi mujer de seguro estaría durmiendo.

Desnuda como estaba , me acompaño hasta la puerta, para cerrarla por dentro , donde nos besamos por última vez esa noche, sabiendo ambos perfectamente que no sería la última vez que volveríamos a estar así.