Mi enemigo ahora es mi gran amigo

Mi enemigo y mi mayor aliado

SILVIA

Me llamo Silvia y soy policía siguiendo la tradición familiar, la verdad que ser policía no ha sido nada fácil y no solo por el hecho de ser mujer sino por toda la maldad que tienes que ver día a día.

Los inicios fueron duros, era la única mujer en una comisaría repleta de hombres, pero me gané su respeto con hechos y hoy en día todos y cada uno de ellos está dispuesto a dejar su vida en mis manos y para mí es lo mismo, mi compañero se llama Tomás y era el compañero de mi padre, él estaba presente cuando este cayo en acto de servicio y es algo que ha lamentado desde entonces.

Siempre ha sido muy protectora conmigo aduciendo que no soportaría la muerte del padre y la hija en su conciencia, yo no le hago caso y le digo que soy policía como los demás y que no me quedaré en la zona de confort solo porque él se quede tranquilo, se ríe y me dice que soy igual de cabezona que mi padre.

Cuando mi madre se enteró de que quería ser policía como papa y el abuelo puso el grito en el cielo, solo quedábamos las dos y no quería perder a su hija bajo ninguna circunstancia, ese hecho nos alejó durante un tiempo, la cosa mejoro una de las veces que por novata y precipitada me hirieron y estuve en coma en el hospital, desde entonces somos uña y carne y me alegro muchísimo porque siempre ha sido un apoyo muy grande para mí.

Desde un tiempo para aquí ando detrás de un sujeto realmente peligroso, muchos lo alaban como un salvador porque está acabando con los delincuentes que la justicia se empeña a dejar libres, pero él es juez jurado y verdugo, y para mí un asesino.

Su nombre es Reaper y demuestra una destreza que jamás había visto, estoy segura de que a recibido adiestramiento en alguna fuerza especial, esta noche he recibido un chivatazo de que va a actuar en el puerto para desbaratar una posible venta de armas, no le he dicho nada a Tomás porque no me dejaría ir y este es capaz de decírselo al comisario o encerrarme en un calabozo para que recapacite.

Acabo de llegar al puerto y me muevo entre esos monstruosos contenedores, cuando llego al lugar donde se está produciendo la transacción no puedo creer lo que ven mis ojos, el que está vendiendo las armas es mi compañero Tomás, son las armas que decomisamos el mes pasado y que tenían que haber estado destruidas, me tapo la boca para no hacer ruido por la impresión y la decepción que me he llevado.

Una vez recuperada de la impresión me fijo bien y no solo está Tomás muchos de mis compañeros están en esa transacción, compañeros con los que he compartido risas, penas y lágrimas a veces de alegría y otras de dolor, todo en lo que creía se estaba desmoronando delante de mis ojos.

Intente moverme con sigilo para salir de allí sin ser descubierta, pero tal era el shock en el que me encontraba que no me di cuenta de que al moverme golpee un trozo de metal que alerto a todo el mundo, sin darme tiempo a nada más empecé a escuchar disparos y como las balas silbaban en todas las direcciones, una de ellas me alcanzo en el hombro haciendo que me cayera al suelo, dos de mis compañeros correctos me interceptaron y me apuntaron con sus armas entonces Tomás hizo acto de presencia.

Tomás- ! Silvia te dije que no vendrías esta noche, pero tenía que saber que eres igualita que tu padre, de corazón te digo que contigo esperaba poder evitar tener que hacer esto!

Yo- ¡Que insinúas que tú mataste a mi padre!

Tomás- ¡El sueldo de policía solo sirve para llegar a final de mes y yo quería más, tu padre me descubrió y cuando le dije que había suficiente para los dos me apunto con su arma reglamentaria y me dijo que estaba detenido, no me dejo otra opción!

Yo- ¿Y ahora piensas hacer lo mismo conmigo verdad?

Tomas disparo su arma y me hirió en la pierna, no era una herida mortal, pero no me permitiría moverme con libertad, Tomás se puso unos guantes y cogió mi arma, entonces tendió de rodillas en el suelo a un hombre, era el guardia de seguridad del puerto, le apunto y le disparo matándolo.

Tomas- Bien Silvia, esta arma tiene tus huellas y balística demostrara que es tu arma, has matado a un hombre te condenaran y tengo muchos testigos que lo corroboraran.

Yo- ¡No te creerán, al final se ara justicia!

De entre los contenedores aparecieron dos jueces riéndose y se abrazaron a Tomás.

Juez1- ¿Esta es la hija de Miguel no es cierto?

Juez2- ¡De tal palo tal astilla, acaba con ella Tomás!

Tomás- no os preocupéis, en asuntos internos andan con la mosca detrás de la oreja, les daremos un chivo expiatorio.

Juez1- ¿Ella?

Juez2- Jajajajaja buena idea tomas.

Tomás los jueces y algunos compañeros se fueron a terminar de hacer la transacción y me dejaron con dos compañeros que me esposaron e iban a dar parte a comisaría, entonces de repente una flecha se clavó en el cuello y otra traspaso al otro de lado a lado.

Los dos policías corruptos cayeron al suelo fulminados, cuando mire allí estaba el Reaper, el hombre que más me había obsesionado en esta vida, tal fue la obsesión que destruyo mi relación sentimental.

Yo- ¡Ahora es mi turno no es así asesino!

Él no dijo nada me cogió en brazos y me saco de allí, Tomás y los demás volvieron para ver como me detenían yo ya no me encontraba allí, Reaper me metió en la parte de atrás de un coche y salimos de allí, como no paraba de moverme patalear y gritar me infecto algo en el cuello perdiendo la consciencia en el instante.

Para cuando desperté me encontraba tumbada en una cama de una habitación que no reconocía, tenía una especie de cuadro con medallas al mérito colgado en la pared, di por hecho que estábamos en su casa, tenía suero infectado en un gotero, el hombro y la pierna estaban vendadas y había un recipiente de metal con dos balas, fuera de la habitación se escuchaba una conversación entre un hombre con acento británico y una mujer, la mujer le decía algo y él le contesto que gracias.

Reaper volvió a entrar en la habitación y al ver que estaba despierta me pregunto.

Reaper- Como te encuentras llevas más de trece horas durmiendo.

Yo- ¿Por qué me ayudas y no has acabado conmigo?

Reaper- ¿Por qué tendría que acabar contigo?

Yo- ¡Porque eres un asesino y es lo que haces!

Reaper- ¿Primero deberías escuchar mi historia y después juzgarme, no crees?

Yo- ¡Te daré el beneficio de la duda por haberme salvado, pero que conste que no confió en ti!

Reaper se acercó a mí y depósito sobre la cama una pistola una SIG Saber P226 y me dijo.

Reaper- ¡Ahora te voy a contar mi historia, si ves o crees que ago algún movimiento extraño dispárame sin dudarlo ningún instante!

Me sorprendió, pero sentía curiosidad en escuchar lo que tenía para contarme y aunque no duraría en usarla decidí que de momento la pistola se quedaría donde estaba.

TOM “REAPER” HARPER

Yo crecí en un barrio humilde de Londres, vivíamos mi padre, mi madre, mi hermana y yo, el paro abundaba en esos lugares, el único sueldo que entraba en nuestra casa era el de mi padre que tampoco era muy alto, no había dinero para pagar los futuros estudios de los dos y entre todos decidimos que el dinero seria para los estudios de mi hermana, por eso cuando cumplí la mayoría de edad me enrole en el ejército, reconozco que fue muy duro sobre todo al principio.

La peor parte fue cuando me tuvieron pelando patatas, no sé cuantas llegue a pelar y cuando me tocaba lavar los baños, pero poco a poco fui superando la instrucción hasta que conseguí el rango de cabo, entonces fui a mi primera guerra.

Ese hecho te cambia para siempre la primera vez que matas a otra persona quitas dos vidas, la vida de la persona que has matado y la persona que eras tu hasta ese memento, ver morir a compañeros, no solo eso a amigos es traumático, pero lo más traumático para mí fue escuchar de los labios de mi instructor que mi único talento era matar, que esa era la maldición con la que había nacido.

El combate cuerpo a cuerpo, manejo de armas tanto de fuego como blancas, tácticas de combate, francotirador destaque en todo y eso me permitió entra en el SAS (Servicio Aéreo Especial), decidí que mis habilidades abominables las utilizaría para proteger a los que no podían protegerse.

Mis primeras misiones fueron un éxito fui desplegado en medio mundo y la verdad que cuando salvabas a personas sentías que ese día el pedazo de tu alma que estaba en juego seguiría durante un tiempo más contigo, con el tiempo me destinaron a una unidad clandestina que hacia los trabajos encubiertos y sucios, pero los de estos eran sucios de verdad.

Tráfico de armas, se dedicaban a derrocar gobiernos para poner otros de su interés, muchos de esos gobiernos también eran corruptos, pero no dejaba de estar mal, el punto de inflexión fue cuando entramos en una casa que se suponía que eran terroristas y al final resulto que era una familia adinerada y mi unidad lo único que quería era robar, cuando uno de mis compañeros intento violar a la hija de veinte años de esa familia no pude quedarme con los brazos cruzados.

Termine lanzando a mi compañero por la ventana y saque a la hija de esa casa como su madre me lo pedía a gritos y suplicándome que la protegiera, yo sabía lo que iba a pasar abrace a esa chiquilla y tape sus oídos, dos disparos se escucharon y yo metí a la chica en el blindado cogí mi fusil y entre en esa casa, si mi único talento era matar mi unidad disfrutaría de él.

No deje a ninguno con vida, después descubrí que esa chiquilla no tenía a nadie, la abrace hasta que dejo de llorar y le prometí que jamás la dejaría sola, cuando llegue a mi antiguo acuartelamiento denuncie los hechos, lo taparon todo y me licenciaron con deshonor, entonces fui consciente que la justicia no es igual para todos y me vino una frase a la cabeza, para que el mal triunfe, solo se necesita que las personas buenas no hagan nada.

Una vez terminado todo lo que tenía que hacer en Londres, Waleska y yo decidimos mudarnos a tu país, con el tiempo Waleska heredo la fortuna de sus padres y entre los dos decidimos fundar una fundación para ayudar a los más desfavorecidos.

Día a día veía como los poderosos se salían con la suya a costa de chupar la vida de la gente más pobre, tenía que hacer algo y en ese tiempo fue cuando conocí a Miguel.

Silvia- ¿Conociste a mi padre?

Yo- ¡Si y a su compañero el hombre que ha intentado arruinar tu vida!

Silvia- ¡Porque no salvaste su vida!

Yo- Lo siento Silvia llegue tarde jamás pude averiguar quien fue el culpable hasta anoche (entristecido)

Silvia- ¿Qué hacíais mi padre y tú no asesinaría gente verdad?

Yo- Tu padre me contrato como escudo humano.

Silvia- ¿Qué significa eso?

Yo- Tu padre sospechaba que en la comisaría había policías corruptos, puesto que todos los testigos terminaban muertos antes del juicio, me contrato para mantenerlos con vida hasta que llegara el juicio. Después descubrió que también había políticos y jueces en el ajo y me dio mi última misión antes de que le mataran.

Silvia- ¿Qué misión fue esa?

Yo- Manteneros a tu madre y a ti con vida.

Silvia- ¿Por eso savia siempre donde ibas a estar eras tú el que me proporcionaba la información no es así?

Yo- Así es.

Silvia- ¡Mi madre, si Tomás sabe que me he escapado ira a por ella la matara!

Yo- Saliendo de esta habitación si sigues el pasillo llegaras a la sala de estar.

SILVIA

Salí corriendo, en principio pensé que allí encontraría un teléfono para poder avisarla pues yo perdí mi móvil, pero cuando llegue a esa sala de estar se encontraban mi madre y una chica de unos veintidós años preciosa, seguramente sería aquella chiquilla de la que me acababa de hablar, grite ¡mama!, las dos se dieron la vuelta y mi madre se levantó corriendo para abrazarme llorando, es increíble lo que es capaz de amar una madre a su hija/o.

Mama- ¡Hija te encuentras bien, estaba muy preocupada!

Silvia- Si mama estoy bien, ¿pero qué haces tú aquí?

Mama- Tu padre me presento a Tom hace tiempo, en los últimos tiempos andaba muy preocupado, pero no me contó nada ya sabes como era y una tarde Vinieron Tom y Waleska a casa, y me explico que si a él le ocurría algo acudiría a Tom.

Silvia- Tú contrataste a Tom para protegerme, ¿por eso no querías que me hiciera policía?

Mama- Sabia que tu padre murió por culpa de alguien de esa comisaría, jamás pude esperarme que fuera Tomás, cuando Tom me lo ha contado me he quedado desconsolada y llevo llorando desde entonces, Waleska ha estado todo el rato a mi lado.

Mire a Waleska y me acerque a ella le di un abrazo para agradecerle todo lo que había hecho por mi madre mientras yo estaba inconsciente, ella me abrazo con una sonrisa en el rostro y cuando me gire vi a Tom apoyado en el marco de la puerta, de sus ojos caían lágrimas y eso me hizo ver a ese hombre de una manera muy distinta, yo siempre le había visto como un hombre sin corazón, pero no era así, se preocupaba por los demás.

De repente empecé a notar que un sentimiento empezaba a abrirse paso dentro de mí, por primera vez vi a Tom como un hombre y era un hombre muy atractivo, media un metro noventa, tenía el pelo rubio con un corte militar, unos ojos azules preciosos, una cicatriz que le surcaba la mejilla, pero que no le afeaba en absoluto.

Bajo esa ropa se podía intuir un cuerpo bien formado, en cuanto a mí yo era una mujer de metro setenta y cinco pelos castaños ondulado un poco por debajo de los hombros, ojos color miel, mis pechos eran de tamaño medio, pero mi orgullo era mi culo y mis piernas bien trabajadas en el gimnasio de la comisaría, yo también empecé a notar que a Tom no le era indiferente.

Tom- Tenemos que cambiar de casa, tengo una casa franca que nadie conoce, nos mudaremos allí, os gustara tiene hasta piscina.

Yo ayudé hacer las maletas a Waleska y una vez todo estaba en su sitio metimos todo en el todo terreno y nos pusimos en marcha yo tenía la mirada perdida.

Tom- No te preocupes, limpiaremos tu nombre.

Silvia- Eso no es lo que más me importa, tenemos que detener a los responsables de la muerte de mi padre y de todo el daño que están causando en la ciudad.

Tom esbozó una sonrisa mientras miraba a la carretera, el trayecto duro unas dos horas llegamos a una especie de chalet de dos pisos precioso con mucho terreno y una piscina como había prometido Tom, mientras mama y Waleska decidieron darse un baño, nosotros decidimos deshacer las maletas, estábamos en la habitación principal, mientras él me pasaba una prenda yo la metía en un cajón, en un momento nuestras manos se rozaron y nos quedamos mirándonos a los ojos.

Tom me cogió de la mano y me acerco a él, acto seguido me beso, desde mi relación fallida no había estado con ningún hombre, al principio me quede paralizada, pero solo me basto mirarlo a los ojos para encenderme y colaborar con el beso, nos empezamos a desnudar, como imaginaba Tom tenía un cuerpo musculado, pero sin ser exagerado, lo tenía lleno de cicatrices que yo las fui acariciando desde el pecho pasando por el estómago hasta llegar a su polla, tenía una polla de tamaño normal pero con muchas venas.

Él por su parte me quito el sostén y se metió uno de mis pezones en la boca, que placer sentí, le suplique que siguiera después poso su mano en mi peludo coño, y después de meterme dos dedos en mi encharcado coño se los llevo a la boca para saborearme, mientras yo seguía masturbando esa polla que tanto me estaba gustando, nuestras respiraciones estaban muy agitadas.

Los dos miramos por la ventana y vimos que mama y Waleska estaban jugando en la piscina, pero que tampoco tendríamos mucho tiempo, Tom se sentó en la cama y yo me senté sobre sus piernas metiéndome su polla en mi encharcado coño, después de tanto tiempo sentirme llena otra vez hizo que mis sentimientos explotaran y empecé a llorar, cuando levante el rostro Tom también lloraba, pareciera que después de tanto sufrimiento por fin estábamos saboreando un poco de felicidad, Tom se movía con delicadeza dentro de mí, nuestros cuerpos tenían el máximo de contacto y terminamos corriéndonos los dos a la vez abrazaos.

Acababa de hacer el amor con la persona que creía que era mi, pero enemigo y resulta que era mi mayor aliado.

Continuará.